Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Cinco hombres y una mujer en la mesa
El Derecho Administrativo entraña límites y contrapesos frente a un poder que tiende, ahí está la historia para constatarlo, a la infinitud y escapar de cualquier control. En estos casos, hoy frecuentes, si el Derecho molesta o es un obstáculo para la realización de los objetivos del poder, lo que hay que hacer es desprestigiarlo hasta que no haya más remedio que implantar, a través del dominio de la forma, una suerte de procedimentalismo y procesalismo que no es más que la antesala del totalitarismo. Y de paso, tras muerte de los valores, llega el advenimiento del gran valor de la sublimación de la forma, el primer mandamiento para la instalación en el poder.
La razón técnica, analítica, y formalizadora, dice Robles, se sustancia socialmente en la razón jurídica que experimentará durante el siglo XX un progresivo vaciamiento de contenidos éticos hasta desembocar en el formalismo positivista en el que se pierde todo vestigio de conexión entre la norma y las exigencias ético-políticas.
Y de paso, tras muerte de los valores, llega el advenimiento del gran valor de la sublimación de la forma, el primer mandamiento para la instalación en el poder.
El formalismo jurídico conduce al arbitrismo, pues la norma se entiende y justifica en un universo aislado e inconexo, desgajado de la realidad, dependiente exclusivamente de las necesidades del órgano rector del poder legislativo o del poder ejecutivo al margen de la real realidad y, lo que es más grave, de los valores y principios del Estado de Derecho que, como mucho, no serían más que obstáculos para la realización del Estado de las formas, del Estado formal, que es en lo que tristemente se han convertido hoy la mayor parte de los sistemas políticos de Occidente.
Como sabemos, el formalismo como tal enseguida abrevó en las aguas del positivismo más cerrado, el excluyente, que es una de las causas del denominado uso alternativo del poder o del Derecho, hoy tan en boga en el llamado Estado formal de Derecho.
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