Juan M. Casares
CASTELLUM HONESTI
Un retrato oteriano de Florentino Cuevillas
Ha pasado una semana desde que se produjo la aparición fugaz del expresidente de la Generalitat, el requetehuido, Carles Puigdemont, y todavía no se ha explicado cómo entró en España y cómo se marchó, o al menos cómo comenzó su segunda huida. De la capacidad investigadora de las policías nacionales y autonómicas no existen muchas dudas porque lo han demostrado en ocasiones en las que los sucesos eran mucho más dramáticos que la fuga de un acusado de malversación. Con tres detenidos y el nombre de la persona que conducía el vehículo y con las cámaras de seguridad dispuestas por toda la ciudad habría más que materia suficiente para que alguien cuente el periplo de Puigdemont por Barcelona. Con “Puchi” otra vez en Waterloo se confirma el ridículo de la ineficacia para su detención, que solo con las explicaciones a posteriori puede encontrar alguna redención. Escucharle decir que puede entrar y salir de España cuando quiera es un desafío policial que no puede ganar.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Juan M. Casares
CASTELLUM HONESTI
Un retrato oteriano de Florentino Cuevillas
Ángel Mario Carreño
REFLEXIONES DE UN NONAGENARIO
Partidos políticos: Corrupción
Alfredo Conde
A TRIRITA
As miñas lecturas de hoxe en día
Luis Carlos de la Peña
CAMPO DO DESAFÍO
Después del viaje papal
Lo último
FEDERACIÓN NACIONAL
El sector de la pizarra reforzará la formación en Valdeorras
1,53 billones de euros
SpaceX empieza a cotizar tras una salida a bolsa histórica
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este sábado, 13 de junio