Julián Pardinas Sanz
La curiosa falacia del comunismo democrático
Francia, tan avanzada en tantas cosas y que ha marcado el camino con algunas revoluciones sociales, quiere legislar sobre el derecho de los trabajadores a desconectar los medios informáticos para dejar de trabajar después de haber cumplido la jornada laboral. Las nuevas tecnologías tiene este efecto perverso de convertir a todo el mundo en teletrabajador a tiempo completo cuando el contrato puede ser a tiempo parcial. Pero no hay que desconectar solo fuera del trabajo. Hay empresas en las que se pide a algo a un compañero y te dice que lo hagas por correo electrónico aunque esté a tu lado. ¡Oiga!, que ya se lo están pidiendo. Si además hay que escribir, pierden tiempo uno y otro y a lo peor también se pierde el correo entre los innumerables que recibe.
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