Desconocer las fuentes de todo lo mejor

COSAS QUE CONVIENEN

Publicado: 08 feb 2026 - 05:40
Desconocer las fuentes de todo lo mejor
Desconocer las fuentes de todo lo mejor | @txarka.ilustracion

1-El silencio. Busquemos el silencio original, el sonido del mundo sin la capa de ruido humano. En esa ausencia de contaminación se templan los pensamientos, la neurosis se deshincha y conseguimos ser las simples criaturas que en efecto somos.

2-La oscuridad. El estado natural del planeta, la pureza de la materia al descansar de la luz de vida que es la luz del sol. Con la oscuridad, el ojo se vuelve modesto y conseguimos ver de oído y con el resto del cuerpo. La oscuridad es una invitación a la realidad profanada por esta civilización del miedo.

3-La bondad. El tesoro que experimentamos a veces cuando somos virtuosos, cuando sabemos vivir sin causar daño y estamos predispuestos para la dulzura. Nada nos hace mejores que el regalo, propio o ajeno, de la luz del corazón.

4-La cumbre. Mejor monte anónimo que de linaje, el que quede cerca de casa. Subir a la cumbre próxima para tener distancia con la vida y contemplar con perspectiva la duda al final de uno mismo.

5-La roca sagrada. El lugar incontestable donde el alma se aplaca y el cuerpo obedece. La que rodeamos como hacían los antiguos para volver a ser una unidad completa en esta pantomima fragmentaria.

6-El agua limpia. Que mana cruda de la roca, lluvia filtrada de la panza de la montaña y destilada en la gruta que guarda la ninfa. Acudimos al naciente intocado para encontrar lo intocado en nosotros, bebernos con buena sed y recobrar la pureza que machaca lo cínico en nosotros.

7-El fuego de leña. Reescribe en la estufa las historias propias, el relato y la canción que fue antes del relato. Dejarse ir junto al fuego es encarnar las tribus sucesivas y contemplar la llama que también arde en nuestro pecho cósmico.

8-El canto monocorde. Limpia nuestros adentros como el agua limpia la piel. Voz continua y extática que rebota en las paredes de afuera y afina la sustancia que nos gobierna. Un llamado a la presencia que es siempre mejor si reverbera en la gruta o en las copas de los árboles. Cantemos la vieja canción sin palabras.

9-La casa abierta. Que confía en el extraño como un reflejo divino y lo honra como quien repara una herida antigua que permanece en nosotros y ha de ser curada. Recibir al desconocido se siente como un viejo mandado que trae al espíritu una paz nueva.

10-La palabra justa. De ese momento bueno en que nos gobierna un espíritu prudente, cuando nos es concedido el sosiego de la escucha y nuestra voz repara al otro como otros nos han reparado antes. Es ahora cuando somos un poco dioses.

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