Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
A última hora de la tarde de ayer se despidió el verano en un día tan loco y tan insensato como la climatología que despide la estación, con una bajada en picado de las temperaturas e incluso pintando de blanco la sierra y oficializando con una nevada la llegada de una nueva estación. Los meteorólogos no acaban de atar la mosca por el rabo y explicarnos las singularidades de esta estación del otoño que dentro de algunos años habrá pasado a mejor vida porque cada vez existe menos, es más corto y menos significado, pero el caso es que al menos este año se ha revelado, no quiere pasar desapercibido y se está manifestando con lluvias torrenciales, pedrisco del tamaño de pelotas de golf y un frío que te cagas. Una fecha de paso que se ha llevado el viento envuelta en los ecos del muy poco honroso comportamiento del ministerio fiscal que ha resuelto significarse sin vuelta atrás, personándose públicamente en defensa del fiscal general Ortiz sin que exista duda de su posición porque quien ha puesto cara y ojos a esta unanimidad reflejada de nota oficial y petición personificada es la primer teniente fiscal, segunda de a bordo de la institución y mano derecha del procesado lo cual pregona dónde está la corporación en este enojoso asunto que puede sentar a Ortiz en el banquillo de los acusados. El verano da paso a un otoño en el que queda pendiente la resolución del recurso presentado por los asesores jurídicos del hermano del presidente Sánchez que la autoridad judicial debe valorar y del que depende el futuro de David Sánchez en su proceso abierto referente a su paso por la Diputación de Badajoz y su desempeño laboral en ella.
El verano no se llevará desgraciadamente los horrores perpetrados por el gobierno israelí de Netanyahu en Gaza que la ONU no ha sabido o no ha podido frenar y que hoy escenificará una obra de teatro dramática de su impotencia con la sesión plenaria que recuerda su sesenta cumpleaños y en la que intervendrá el rey Felipe encabezando la expedición española que Pedro Sánchez va a aprovechar para consolidar su condición de “mister handsome” como lo bautizó una cadena de tele americana. Servir no servirá de nada pero al menos queda la pompa y la circunstancia.
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