Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Aunque hablamos de un hecho ocurrido un día como ayer merece detenernos el algo histórico.
La primera Guerra Carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre 1833 y 1840. En ella lucharon los carlistas, partidarios del absolutista Carlos María Isidro de Borbón, y los isabelinos, defensores de Isabel II y de la regente María Cristina, con un corte más moderado e incluso liberal.
El 5 de marzo de 1838, unos dos mil soldados del bando carlista entraron de madrugada en Zaragoza con el fin de conquistar la ciudad, dada su posición geográfica estratégica. Los soldados no consiguieron hacerse con la capital maña debido a la rápida y eficaz defensa que el pueblo zaragozano organizó, defendiéndose con cuchillos, aperos del campo o armas de caza. Incluso las mujeres lanzaban desde las ventanas muebles, aceite y agua hirviendo, lo que provocó la retirada del ejército carlista y su huida de la ciudad.
Ls mujeres lanzaban desde las ventanas muebles, aceite y agua hirviendo, lo que provocó la retirada del ejército carlista
Al año siguiente, el ayuntamiento de Zaragoza declaró e 5 marzo día festivo y se instauró la costumbre de organizar una comida campestre para celebrar la victoria del pueblo contra los carlistas.
Familias y grupos de amigos se reúnen para realizar numerosas actividades a lo largo de este día, en una jornada en el que el ambiente festivo por la ciudad es la nota predominante. La música y la comida rodean todos los años este día tan señalado, en el que los zaragozanos se acercan al parque del Tío Jorge de la capital aragonesa, para conmemorar el alzamiento del pueblo contra el ejército carlista.
“Guiri” es una palabra que se utiliza de manera coloquial.
El diccionario de la Real Academia Española la recoge con el significado de “turista extranjero” y pone como ejemplo de su uso la frase “la costa está llena de guiris”. Sin embargo, cuenta con otras acepciones.
Una de ellas está relacionada con su origen.
La RAE ofrece otro significado del término: “En las guerras civiles del siglo XIX, partidario de la reina Cristina”.
La palabra “guiri” procede del acortamiento del vasco “guiristino”.
En las guerras carlistas, las fuerzas de habla vasca llamaban así a sus enemigos, los cristinos, denominados así por María Cristina de Borbón. Nació como una manera despectiva de referirse a “los otros”, a sus oponentes en este conflicto bélico. Un bando apoyaba al infante don Carlos, hermano de Fernando VII, y otro defendía a Isabel II y su madre.
El vocablo “guiri” ya aparece en obras de escritores a finales del siglo XIX, como Un viaje de novios (1881), de Emilia Pardo Bazán. En Zumalacárregui (1898), que forma parte de la serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, el autor incluye un diálogo en el que se dice: “Con el vino solo me apaño, y estas pelotas que las coman los guiris, para que revienten de una vez”.
La palabra entró en el diccionario ya en el siglo XX. La RAE explica que era usada también “para designar a los liberales y, en especial, a los soldados del Gobierno”. Además, otra acepción de “guiri” indica que es una manera de coloquial de definir a un miembro de la Guardia Civil. También señala que “a veces se emplea con intención despectiva”.
El hecho de que “guiri” se utilice para definir a los turistas extranjeros en España podría estar relacionado también con la voz “guirigay”, que según la RAE tiene una acepción que significa “lenguaje oscuro y difícil de entender”. Esto podría tener que ver con los idiomas que hablan quienes visitan el país.
Por otro lado, Juan Goytisolo tenía otra teoría sobre el origen de “guiri”. Según el escritor, podría ser un término derivado de “guiur”, que viene del turco y podría traducirse como “infiel” o “extranjero”.
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