Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Una de las maravillas de Italia, que hay que ver por lo menos una vez en la vida, es la ciudad de Siena, situada en la región de Toscana.
El centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.
Lo mejor es que la Siena actual tiene un aspecto muy parecido al que tenía en los siglos XIII y XIV. Durante este periodo, la entonces República de Siena moldeó la ciudad tal y como la conocemos ahora. Se terminó la construcción de la catedral y se formó la Piazza del Campo, considerada hoy uno de los más bellos espacios urbanos de Europa, como centro de la vida secular.
Hacia finales del siglo XIV se inició una lenta decadencia marcada por la peste negra de 1348, que mató a más de la mitad de la población. Como consecuencia de este declive, la ciudad tuvo que rendirse y someterse a la supremacía de Florencia, que entonces estaba bajo el poder de los Medici.
Esto marcó el final de la República de Siena, que el 17 de abril de 1555 pasó a formar parte del Ducado de Toscana, al que perteneció hasta la reunificación de Italia en el siglo XIX.
Uno de los eventos más característicos de Siena es lo que se llama El Palio, que es una carrera que comenzó a celebrarse en el siglo XV y que enfrenta a los diferentes barrios de la ciudad.
Se trata de una competición a caballo que tiene lugar en la Piazza del Campo y que es realmente impresionante por la dificultad que entraña tanto para caballos como para jinetes.
El nombre femenino de origen anglosajón y significa ‘naranja rojizo’.
Se dice que se celebra en recuerdo de la batalla de Montaperti, que ponía fin al peligro florentino, por lo que los sieneses decidieron iniciar el Palio,
La historia del Palio de Siena es articulada y compleja, ya que hunde sus propias raíces en una época muy lejana.
En las ciudades italianas de los siglos XII y XIII era usual organizar competiciones ecuestres, bien como espectáculo público, bien como competición entre las diversas cuadras de sus ciudadanos.
Paralelamente a los “palios” de los nobles, los ciudadanos de Siena comenzaron a organizar, más o menos espontáneamente, diferentes tipos de competiciones.
Se recuerdan, a partir del Siglo XV, Palios regionales, carreras de búfalos, corridas de toros, etc.
Muchas de estas competiciones eran precedidas por cortejos, representaciones cabalgatas y recorridos con temas mitológicos griegos.
Noticias de palios han atravesado todo el siglo XV y XVI, pero en algunos casos es difícil entender si las crónicas se referían a palios de nobles (Palio alla lunga) o a palios alla tonda.
La organización de base regional de la fiesta y de las comunidades tiene su origen, probablemente, en el tipo de organización territorial de las compañías militares que caracterizaba el ejército sienés medieval.
Sobre esta organización interclasista han sido hechas también interpretaciones de tipo antropológico, relativas al carácter territorial de la organización social sienesa, opuesto a aquel clasista más difundido, por ejemplo, en los países anglosajones.
La carrera del Palio toma su nombre, y no solo en Siena, del premio: el Palio, del latín pallium (mantel de lana), era un tipo de tela muy apreciado, que se usaba en distintos ámbitos.
En Siena, en general, era destinado a la iglesia de la contrada ganadora. Podía ser utilizado como adorno para la misma iglesia, o para otros usos análogos.
La ciudad que hoy nos ocupa, además de los monumentos, ha dejado para la posteridad un color y una gama “el siena”
Esta gama de color, de la familia de los colores ocres y tierra, precisamente hace referencia al color de la tierra de esa zona de la Toscana.
El nombre femenino de origen anglosajón y significa ‘naranja rojizo’.
Su uso se remonta a miles de años, en muchas pinturas rupestres se visualiza, su tonalidad está compuesta de la siguiente forma un 45 % a 70 % de óxido de hierro hidratado, mezclado con ácido silícico y algo de óxido de manganeso.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último