Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Cuántos dimes y diretes hay que soportar con “el muy ilustre y digno” Presidente del Tribunal Constitucional, en susodicho Cándido Conde-Pumpido Tourón, quien está sometido al socaire de los avatares que ahora mismo tienen por delante los avatares relativos a los ERE y anuncio para dictar la primera sentencia de la amnistía, eso sí, antes del verano. Todo esto, antes de que la justicia europea se pronuncie.
Hay que esperar si la cuestión se plantea, si el Tribunal de Justicia de la UE la admite a trámite y en función de eso, en el ámbito de dialogo entre tribunales, veríamos si existe algún conflicto constitucional”
En cualquier caso, el Constitucional descarta “impedir” que la Audiencia de Sevilla lleve el caso ERE a Europa, a pesar de la maniobra del citado Conde Pumpido. Y ha explicado que “esa es la intención del tribunal”: dictar la primera resolución sobre la amnistía en el plazo de un año una vez que se presentaron “los recursos impugnando la Ley que borra los delitos del procés”. Y matiza que “si la justicia es lenta no es justicia”. Que cada cual lo interprete.
Abundando sobre este asunto, el presidente del TC ha dicho que se va a abordar “un debate jurídico en dicho asunto novedoso”. Y pide una reflexión interna “sin propuesta de resolución. Hay que esperar si la cuestión se plantea, si el Tribunal de Justicia de la UE la admite a trámite y en función de eso, en el ámbito de dialogo entre tribunales, veríamos si existe algún conflicto constitucional”.
Al final, el TC cierra el debate sobre el tribunal de los ERE y no hará nada frente a la Audiencia de Sevilla ni tampoco emitirá una declaración “que salve la cara a Conde-Pumpido”. La división en que está inmersa el TC, finalmente deja en nada la intención de su presidente “de frenar la consulta al Tribunal de la Unión Europea”. Y respecto al caso ERE, las discrepancias en el Constitucional “alejan una declaración de consenso sobre el papel del tribunal”. Es más, la Audiencia se plantea citar a Pumpido “ante el Tribunal de la UE”. Conde-Pumpido se topó con la oposición, incluso de magistrados del bloque progresista, además de las conclusiones de diversos informes jurídicos “que defendían la capacidad de la Audiencia de cuestionar las resoluciones del TC sobre los ERE”.
El caso es que el resultado de dicho debate en el Pleno del TC es que “ni siquiera habrá una declaración institucional o nota conjunta defendiendo al propio Constitucional”, lo que supone una opción que habría “salvado la cara a Conde-Pumpido” y que además se había barajado “desde el sector progresista” cuando ya era obvio que no “saldría adelante ninguna actuación contra la Audiencia de Sevilla”.
A todo esto, el presidente del TC aprovechó “la soledad y la labor incomprendida” así como el difícil papel “como árbitro entre el resto de poderes del Estado” y además “ha lamentado la pérdida de respeto institucional frente al tribunal y ha añadido que el órgano se enfrenta a “fuerzas o corrientes de opinión muy poderosas, que representan a un poder político, mediático, económico o de otra índole”. Ha incidido asimismo en el “desconocimiento existente en torno al Constitucional a la par que ha destacado que la imparcialidad del tribunal está garantizada”. Y matiza ““el problema es cuando empieza uno a encontrarse con amenazas penales en los medios de comunicación”, refiriéndose a las querellas que se presentan contra los magistrados del Alto Tribunal.
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