Jorge Vázquez
SENDA 0011
Lo que no se cuenta en el escenario
COSAS QUE NO CONVIENEN
1 Los focos blancos de la oficina. Que son blancos como los del centro comercial o la granja de pollos. Luces insanas, estudiadas para arrancar de nuestros espíritus pensamientos podridos como la productividad y la eficiencia. Apagarlas enciende nuestro pensamiento.
2 Las mochilas amarillas. Quizá sea una fijación personal pero en este mundo de abuso y esquilme, la enfermedad del delivery encarna como ninguna otra el esclavismo contemporáneo. Reivindiquemos la libertad no usando estas plataformas.
3 La epidemia de tristeza. No son los individuos quienes están enfermos de ansiedad y depresión. Es la humanidad entera quien debería ir al diván y al electroshock para tratarse del hiperconsumo, del individualismo, de la desconexión con lo divino.
4 El runrún constante. Las cenas con la tele puesta, el scrolling infinito en cualquier conversación, el ruido de motores, polígonos y cabezas, que se superpone a la capa armónica de sonidos de la tierra y su vida vibrante. Hágase el silencio y que de él brote todo.
5 No ver a dios. Y quedarse en la nata de las cosas, no dejarse emocionar por la roca o por el río y que cada vez sea más raro que el corazón cruja en el pecho al escuchar al herrerillo en el amanecer. Viajemos a la gran verdad del amor y la inocencia.
6 El jefe que adora al chatbot. Este entusiasmo es el principio del fin. Cuando un infeliz asegura que la patraña digital nos traerá el gran conocimiento y que estamos a un paso de ser seres aumentados, enriquecidos por estos mayordomos artificiales que no vienen precisamente a prepararnos la cena. Paparruchas.
7 La serie antes de dormir. El traguito justo de ficción y consuelo para reiniciar el mecanismo humano y prepararlo para el robo impagable de un tercio de las horas del día que se va y no vuelve. Un poco de risas, un vasito de leche y mañana a producir. RIP.
8 La máquina de vending. Que expone la comida falsa que nos hace enfermar, con sus azúcares de jarabes sintéticos y sus aceites hidrogenados que causan un tumor doble, al planeta y a las personas. Destruyámoslas.
9 Las servilletas de papel. El virus de la comodidad nos aleja de limpiarnos el morro con paños de algodón que podemos lavar ad infinitum como seres distinguidos y no esta peste de las servilletas blanqueadas de cloro, de monocultivos esquilmantes de pino y eucalipto. Tela en las mesas, por favor.
10 La máquina que no se repara. Y se sustituye alegremente por otra nueva diseñada para estropearse. Cada vez es más difícil encontrar un taller honrado que crea en la resurreción de las cosas y se aplique en darles una vida más. Invoquemos al milagro.
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