Luis del Val
La doble moral
Debemos reconocer que el descubrimiento de las contradicciones del ciudadano conservador, atinadamente descubierto por la izquierda, nos evita espantosas disquisiciones filosóficas sobre Hegel, Marx y segundas divisiones muy aburridas.
La izquierda obrera y natural, la izquierda fetén, sin necesidad de leerse “El capital”, observó con inteligente simplicidad que el ciudadano de derechas, católico practicante, limosnero para evitar la justicia social, y defensor de la caridad y el amor al prójimo, podía ir a misa todos los domingos y ser un perfecto hijo de puta con el servicio doméstico que limpiaba su mierda, y con los obreros de su empresa, a los que engañaba y trataba con modales tiránicos. Incluso disponer de una amante estabilizada. Hablo de finales del siglo XIX y principios del XX.
Desde entonces la sociedad ha avanzado. De hecho, gran parte de las reivindicaciones pedidas por la socialdemocracia las ha llevado a cabo la misma socialdemocracia europea y, muchas veces, los partidos de derecha y centro derecha, lo que ha motivado que la izquierda se amarrara, náufraga, al ecologismo, el animalismo, el calentamiento de la Tierra y hasta el vegetarianismo.
Los más desesperados ante el arrebato de banderas, como Pedro I el Mentiroso, aburguesándose sin freno -y felices en el lujo gratuito de La Mareta-, han hecho propia la doble moral de algunos miembros de la derecha o centro derecha, y descubrimos feministas puteros, luchadores de la transparencia que le echan barro al agua clara de la realidad y ya, como colofón, auténticos ejemplos de explotadores del mercado inmobiliario, emparejados con tuertas morales que, por la mañana, maldicen a los fondos buitre que destrozan el mercado inmobiliario y, por las noches, saludan a su buitre con amor.
El último ejemplo de doble moral ha sido la de los magistrados del Tribunal Supremo Ángel Arozamena, Ricardo Bodas, Bernardo Fernández, Luis Martín Contreras, José María Fernández Seijo, Esther Erice, Argelia Queralt, Inés Herreros y Lucía Avilés. Son los nueve de la nueva doble moral. Llamaron a la jueza a la que una banda organizada de extorsionadores -propios y contratados- amenazaba y chantajeaba para solidarizarse con ella, pero no quisieron firmar una propuesta que tranquilizara a los jueces de hoy y de mañana, que pueden volver a sufrir la extorsión. No se olviden de sus nombres. Creo que tengo derecho a sospechar que pueden ser cobardes y sectarios. Ejemplos de la doble moral de la izquierda.
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