¡Manda huevos! (y otras cosas)

Publicado: 16 oct 2026 - 00:10
Opinión de Fernando Jáuregui.
Opinión de Fernando Jáuregui. | La Región

Lo menos que puede decirse es que las cosas no se presentan fáciles para Pedro Sánchez -excluidas las previsiones del CIS- ante las elecciones del 29-N. Se le multiplican los frentes en un otoño especialmente caliente en el que vemos altercados en las calles, aprensiones ante lo que pueda ocurrir en la huelga general -a quién se le ocurre convocar una en vísperas, literal, de la campaña electoral- y más aprensiones aún acerca de alguna nueva sorpresa desagradable por parte de Marruecos. Y, para colmo, lo que más daño puede hacer a las posibilidades del PSOE: crece la sensación en las clases medias (y no solo, claro) de que cada vez es más complicado hacer frente a las subidas de costes en la luz, los combustibles y la cesta de la compra.

He buscado tablas comparativas y resulta que son los huevos, al margen del petróleo, lo que más ha subido desde que comenzó la espiral inflacionista en 2019: entre un 45 y un 60 por ciento ha aumentado el precio de los huevos, por encima de los cítricos, las hortalizas y las frutas. Los huevos se han convertido, así, en un símbolo, precisamente en esta España donde tanto se practica una política testicular, “esto se hace por mis...”, o “no se hace porque no me sale de...”.

Yo no sé, ante esta escalada de los precios que afectan a los bolsillos del ciudadano que va por la calle, si la contraofensiva que dicen que prepara Pedro Sánchez, a base de aumentar las pensiones y el salario mínimo, le va a servir para contrarrestar las previsiones pesimistas que arrojan para los socialistas y la izquierda en general -que ese es otro lío- una mayoría de los sondeos privados; sí, esos de los que el presidente Sánchez dice que en buena parte están al servicio de unos intereses que no son precisamente demoscópicos (no como, ejem, el CIS, añadiría yo).

Me he pronunciado algunas veces con la convicción de que me parece imposible que el PSOE gane el 29-N en las urnas y menos aún que, perdido el apoyo de algunos socios tradicionales, gobierne. Pero, claro, cuando se habla del mago Sánchez hay que hablar con cautela: nunca se sabe si, al margen de lo previsto, “ley de nietos” incluida, para lo que valga (que no va a valer para nada), en la chistera de Houdini está agazapada alguna liebre que corra hacia el voto.

De momento, más que liebres corredoras, lo que sale de la chistera presidencial son topos ciegos a la realidad y al sentido común. Por ejemplo, designar cabezas de lista en una decena de circunscripciones a otros tantos ministros y ministras, no pocos de ellos abrasados, me parece que es una manera de reconocer que, ante una previsible pérdida del poder, hay que dejar colocados a los amigos, más que una forma de vencer a los rivales. Porque el precedente, colocar de candidatos autonómicos a varios ministros, ha sido hasta ahora desastroso, y presumiblemente lo volverá a ser en las elecciones regionales y locales de mayo en autonomías como Madrid o la Comunidad Valenciana.

En conclusión, da la impresión de que estamos ante un final de era, sin que se vea con total claridad qué va a sustituirla. Lo que está claro es que ahora y en el futuro el pincho de tortilla y la caña se van a poner imposibles, y eso le puede costar unos cuantos votos a quien todo lo fía al pan y circo. Manda huevos.

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