Domínguez, exótica campeona

LA OPINIÓN

Publicado: 27 sep 2026 - 04:10
Marta Domínguez, en un partido.
Marta Domínguez, en un partido. | La Región

No es un egipcio, no es un pakistaní, no es un inglés”, es un gallego. A comienzos del XVIII surgió un nuevo deporte en la cárcel londinense de Fleet. Los presos mataban el tiempo golpeando con una raqueta, contra la pared, una pelota de golf envuelta en trapos. El squash corrió como la pólvora por toda Gran Bretaña, sucediendo en cada callejón o taberna, hasta que se regularizó en las escuelas. Desde entonces los países donde nacen los virtuosos son Inglaterra y dos de sus territorios históricamente ocupados: Pakistán y Egipto, como colonia y protectorado. Lo de Borja Golán es un pequeño milagro. Un fenómeno impropio de la cultura deportiva que encierra nuestros confines. Como los cuatro jamaicanos que domaron un bobsleigh en Calgary 1988, como la natación del ecuatoguineano Moussambani en Sidney 2000, como la jabalina del keniano Yego en Río 2016. Y con el squash, Borja cubrió de oro O Milladoiro: 17 veces campeón de España, bicampeón de Europa y Top 5 mundial. Un absoluto sinsentido.

Y creó escuela. Más allá de la Golán Academy que se erige como la tecnificación del squash gallego, abrió un camino para todos -y todas- que quisieran seguir sus pasos. Unos años después de la irrupción de Borja en la élite, Xisela Aranda comenzó a coleccionar cetros nacionales. Sumó hasta siete consecutivos y tras dejar la raqueta también le dio tiempo a ascender al Tenerife al tercer escalón del fútbol femenino. Ahora, una joven de 25 años es la que coge con fuerza el testigo.

Con su entrada en el circuito profesional, se colocó en el Top 100 y comenzó a escalar posiciones sin freno.

Un año antes del primer campeonato de España de Borja Golán nacía en Vigo, Marta Domínguez Fernández. Lo hizo al mismo tiempo que su melliza, María, con la que empezó a jugar al squash a la tierna edad de 11 años siguiendo el ejemplo de su padre Fernando. Las hermanas despegaron y pronto hicieron gala de sus genes, enfrentándose en la final del nacional sub17. De las dos, Marta llegó más lejos. Tenía estrella, una luz que ninguno de los jóvenes que se veían por las canchas, poseía.

Con 19 años, una peliaguda lesión quiso apagar su brillo pero, en lugar de estancarse, desarrolló una capacidad de sacrificio insólita. En la final del campeonato de España venció a su habitual enemiga, Cristina Gómez, que había derrocado previamente a Xisela Aranda. En el juego de tronos, Marta era coronada como la nueva reina del squash.

Con su entrada en el circuito profesional, se colocó en el Top 100 y comenzó a escalar posiciones sin freno. En 2022 fue bronce en el Mundial Universitario. En 2024 se hizo con el oro y sumó su segundo entorchado nacional. En 2025, en los World Games -los Juegos de los deportes no olímpicos- consiguió un valioso bronce ante las mejores. Y en este 2026, definitivamente, ha roto el molde.

Primero, consiguió su tercer campeonato nacional mostrando una superioridad incontestable. Después, se enroló en una gira brasileña en la que arrasó con dos triunfos en dos torneos PSA 15k -São Paulo y Curitiba- y como colofón, volvió a proclamarse campeona universitaria del mundo, siendo la primera jugadora de la historia en revalidar título.

Como es lógico, el ranking de Marta ha subido como la espuma. Hoy ocupa el puesto 43º y más allá de asiáticas, egipcias, norteamericanas y británicas tan solo hay una jugadora europea por delante de ella. Un milagro casi tan exótico como el de Borja. El amiense no pudo jugar unos Juegos Olímpicos pero Marta sí podrá hacerlo porque en Los Ángeles 2028, el squash tendrá su esperado debut.

Las 16 plazas en juego no serán óbice para Marta. Entrenadores, preparadores y compañeros concuerdan en su secreto. Y es que es imposible detener a quien se mueve por la pasión.

@jesusprietodeportes

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