Donald Trump en las coordenadas del absurdo

Publicado: 13 abr 2025 - 03:30
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El día 8 de noviembre del año 63 antes de Cristo el senado romano se reunió en el templo de Júpiter Estator en medio de una gran tensión. Había un gran nerviosismo. Circulaban rumores de que alguien muy influyente estaba montando una gran conspiración contra los valores y los ritos de la democracia republicana. El más brillante de los senadores había dedicado los últimos meses a investigar los movimientos conspiranoicos. Se llamaba Cicerón, muchos de sus colegas conocían los resultados de sus pesquisas, por eso cuando pidió la palabra a los pocos minutos de comenzar la sesión, se hizo un gran silencio cargado de curiosidad. Cicerón se levantó, consciente de la perturbación que iban a causar sus palabras denunciando la trama que estaba urdiendo el senador Lucio Sergio Catilina. Cicerón comenzó gritando: “Quosque tándem abutere Catilina patientia nostra” hasta cuando Catilina abusaras de nuestra paciencia?. Así comenzó lo que hoy conocemos como primera Catilinaria. En concreto fueron cuatro las Catilinarias denunciando todos los turbios movimientos del conspirador, resentido por no haber conseguido lograr la dignidad de cónsul.

A través de su brillante y documentada denuncia Cicerón logró un general y aplaudido reconocimiento al conseguir frenar el disparatado contubernio. A la vista como está moviendo Trump en diversos frentes, rompiéndole la columna vertebral al pensamiento lógico y a los usos históricos, es lógico preguntarse que ante tanto desmán anunciado y perpetrado por el presidente Trump no aparecerá en el horizonte político y sociológico alguien como Cicerón que le ponga freno.

Alguno de los anuncios que había hecho y habían levantado asombro y perturbación, pero los veíamos como exóticos y lejanos, aunque muy pintorescos como la incorporación de Canadá como estado 51 de los Estados Unidos, la apropiación de la isla helada de Groenlandia o ocupar de nuevo la gestión del Canal de Panamá. Decisiones imperialistas que le retorcían el cuello a la historia, pero que cada uno lo podía contemplar como algo absurdo y lejano. Un espectáculo, pero lo que está consiguiendo al romper las reglas del comercio global tan como lo venimos conociendo esta generando una preocupación generalizada en la mayoría de los países de la tierra y en las grandes compañías de los sectores más diversos. Los aranceles de Trump nos están llevando a una guerra difusa y total, una guerra declarada con gran solemnidad en los jardines de la Casa Blanca y señalando el 2 de abril como día de la Liberación, ya que con esos aranceles “la riqueza volvería a América que entraría en unos años brillantes de esplendor dorado al tiempo que corregiría los años de intercambios comerciales injustos que hasta ahora habían saqueado a su país. Por eso en una descontrolada paranoia removería en beneficio de los Estados Unidos las normas de los intercambios comerciales.

Si observamos los gestos, las decisiones y las ordenes del presidente parece sacado de una obra de Ionesco

Trump busca imponer por la fuerza a que sus pares comerciales paguen los aranceles o trasladen a los Estados Unidos sus centros de producción. Les impone a todos un arancel mínimo del 10% por ciento y a los países europeos un 20%, Con China está manteniendo una encarnizada pelea de golpes y contragolpes.

Según muchos de los más expertos analistas económicos, el dis de la liberación nos llevará a una espiral de recesión mundial. Los consumidores americanos verán con este aumento de precios los terminarán pagando los americanos. Que padecerán en directo el aumento de precios. La mayoría de los países están dispuestos a mantener replicas análogas. La guerra es la guerra. La Unión Europea, el blanco proferido de los ataques de Trump ya ha manifestado que replicará de la forma más eficaz. A querer pasar de una manera tan brusca la página de la mundialización, Trump puede meterse en una escalada incontrolable. Días negros nos esperan. Estamos en medio del caótico remolino mundial, mientras el causante de tanto despropósito juega al golf en su casa de Florida. Él es así, se mueve en los reinos de lo absurdo, lejos de las articulaciones racionales. Cuando salga de este asfixiante bucle comercial afrontará otros temas igual de sensibles. El caso es poner el mundo patas y en concreto la vida y las costumbres de los Estados Unidos. De momento con la ayuda de su ex compinche Elon Musk ya ha suspendido las ayudas sociales desde las que América paliaba muchas de las necesidades y miserias del mundo. También ha desarbolado la administración federal prescindiendo de muchos de sus trabajadores más cualificados. Las expulsiones masivas de emigrantes están dejando muchos trabajos sin mano de obra básica. Vemos como las dos guerras activas que durante la campaña electoral anunció que iba a ponerles fin en dos días, las guerras de Ucrania y de Gaza, están multiplicando sus muertos y su violencia. En Ucrania se está poniendo al lado de Rusia y de Putín, trabajando a favor del agresor, en vez de defender al agredido. En Gaza es mucho peor anima y estimula el genocidio de Israel y anuncia con un video montado con Inteligencia artificial la creación en la franja de un espacio de dorados resorts de lujo y entretenimiento. De momento ya colabora en la expulsión de los más de dos millones y medio de gazetíes que pueblan la zona y se mueven de un lado a otro en una desesperación ciega y solo encuentra lugares de disparos y de muerte. Estremece ver tanto dolor. Ahí donde Netanyahu y Trump solo ven solares costeros de negocio.

Si observamos desde una lógica fría los gestos, las decisiones y las ordenes ejecutivas firmadas por el presidente vemos que el personaje parece sacado de una obra del absurdo de Ionesco. Y sin embargo todavía le quedan muchos desafíos pedregosos para cumplir sus enloquecidos diseños imperiales. Nos preguntamos que método y que formas empleará para apoderarse de Groenlandia, la interminable isla que pertenece a Dinamarca, un país de la OTAN. Y por supuesto ver como se anexionar Canadá, no será tarea fácil, de momento solo ha conseguido exacerbar un fervoroso nacionalismo canadiense.

Ante tal cúmulo de dislates nos preguntamos cuanto aguantará el pueblo norteamericano antes de que un líder al estilo Cicerón levante la voz y grite. ¿Hasta cuando Donald Trump abusarás de nuestra paciencia?

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