Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
Es imposible deshacerse de un plato Duralex. Algunos de mi generación incluso lo hemos intentado más de una vez arrojando uno violentamente al suelo de la cocina. Pero ni así.
Yo hoy a mis 65 aún tengo dos que me llevé de casa de mis padres cuando me fui a vivir a Vigo en los ochenta, hace más de cuarenta años. Obviamente solo los utilizo para operaciones culinarias preparatorias en la cocina como picar verduras o cosas así. Hace muchos años que esos dos platos han dejado de ser transparentes, pero siguen ahí. Quizá son más transparentes que lo más opaco. Durante mucho tiempo me pregunté: ¿Porqué el fabricante de un producto haría un producto irrompible y eterno? No tiene sentido. Ni siquiera Dios hace eso.
A finales de los ochenta mi ex y yo compramos en Madrid en El Corte Inglés varias cacerolas, sartenes, otros útiles de cocina y una olla exprés de WMF, una conocida marca alemana de esos productos. No sé si hoy sigue siendo así pero entonces WMF garantizaba sus productos de por vida. De por vida del usuario supuse yo. Solo la olla exprés costó en aquel momento creo recordar la friolera de treinta mil pelas o así.
Años después, viviendo en Vigo un día la estropeé. Fue culpa mía. La dejé en un fuego mal colocada y la llama destrozó una de sus asas de baquelita o lo que fuera. Fui al Corte Inglés con ella para ver si podían cambiarle el asa y arreglarla. El chico que me atendió no me pidió el ticket ni nada parecido (hacía diez años que yo no tenía ese supuesto ticket), simplemente asintió, la recogió y me dio una nueva. ¿Porqué el fabricante de un producto haría un producto irrompible y eterno? No tiene sentido.
En los ochenta mi jefe de entonces Luis Carballo me contó una anécdota personal suya curiosa y algo tonta. Había ido a un concesionario de Jaguar y había estado probando un coche. Luis era de Mercedes de toda la vida. El Jaguar era estupendo. Una gozada. En un momento le preguntó a la chica que lo atendía no sé exactamente qué sobre el coche, y la chica, amabilísima, le contestó: Bueno, como dijo nuestro fundador: “Hacemos un coche casi perfecto, pero… no somos Dios”.
Y Luis que era bastante chulito le replicó: Entonces seguiré con Mercedes, gracias. Y se fue. ¿Porqué el fabricante de un producto haría un producto irrompible y eterno? No tiene sentido.
En los ochenta fui cientos de veces a un famoso pub vigués muy de moda entonces que se llamaba “Duralex”. Realmente el nombre del local bromeaba con aquellos antediluvianos platos de cristal irrompibles y con un latinajo: “Dura lex, sed lex”. Pero lo mejor era que dentro del “Duralex” no había ni lex ni normas. Y por eso nos gustaba tanto a todos y todas.
¿Porqué el fabricante de un producto haría un producto irrompible y eterno? No tiene sentido.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Lembranzas de Otero Pedrayo no centenario da Guía de Galicia
Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
Blas de Lezo
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
El récord Guinness que espera en Lugo
Lo último
ORÁCULO DAS BURGAS
Horóscopo del día: martes, 4 de febrero
PARA RESCATE Y EVACUACIÓN
La UME despliega 250 militares y 90 vehículos especializados en Huelva, Cádiz y Granada ante el temporal