Embalses

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 22 ago 2026 - 02:10
La Región

Al sur de los Pirineos el régimen de lluvias pasa, sin solución de continuidad, de la torrentera y el granizo, al secarral batido alternativamente por el frío helador y los veranos tórridos. En Galicia, cambiando algunas denominaciones de estos fenómenos, tan extremos como cíclicos, no escapamos al canon. Los cambios en el clima, los últimos al menos, parecen inclinarse por exacerbar los calores y las sequías y, en consecuencia y ayudados por la creciente presencia de turistas, han encendido las máquinas de pensar en los despachos de Santiago de Compostela. Qué hacer. Las autoridades no van mucho más lejos de lo que cualquier paseante, no del todo despistado, viene oyendo en cualquiera de los diez mil núcleos de población del país: necesitamos embalsar más agua.

Recapitulemos: el país, Galicia, que ha hecho del turismo uno de los pilares de su empleo y aportación al PIB, necesita agua para satisfacer la nueva y creciente demanda

Dicho y hecho, la conselleira de medio Ambiente, Ángeles Vázquez, anuncia la realización de estudios para conocer la idoneidad de construir nuevos embalses e incluso, plantea, la utilización de acuíferos subterráneos. A mí, lo del uso de las aguas que la tierra guarda con tiento para situaciones más límites que las actuales, no me deja de preocupar. Las experiencias con este tipo de acuíferos, de Doñana a Almería, de la huerta valenciana a las Tablas de Daimiel, no animan a insistir con los experimentos. En estas cuestiones, Franco y su política de embalses y aun la de los pantanos, incluida la sangrante desecación de Antela, dejó un rosario de comunidades aun hoy afectadas. No faltarán, claro, las ávidas compañías hidroeléctricas para incentivar un nuevo salto adelante en esta materia y no precisamente para dar de beber al sediento.

Recapitulemos: el país, Galicia, que ha hecho del turismo uno de los pilares de su empleo y aportación al PIB, necesita agua para satisfacer la nueva y creciente demanda. Ya sé que en lo que respecta a la demografía, Galicia viene apretándose el cinturón a conciencia, pero el salto climático hacia los calores y sequías crecientes urge atender a los visitantes como se merecen, no todo se habrá de confiar al desodorante. La conselleira del ramo hará bien en encargar estudios y, sin que sirva de precedente, me atrevo a sugerir la conveniencia de ampliar el ámbito de los mismos más allá del estricto de su competencia, el llamado Galicia-Costa, y extenderlo a todas las cuencas hidrográficas que hoy administra el gobierno de España.

Nuestros ríos, los cantados y contabilizados por Cunqueiro, no escapan a las enchentas ni a los estiajes agónicos. Un asunto tan delicado como urgente que requiere alta política, consensos sociales y decisión. Eso o los trasvases, pero mucho me temo que toparemos de nuevo con la indispensable anuencia de las distintas administraciones, tan celosas de su fuero. Un problema, en nuestro país, mucho más inextricable que la sed.

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