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Ourense necesita avanzar hacia una verdadera especialización universitaria sin dejar atrás a quienes no pueden permitirse estudiar fuera. La vivienda se ha convertido en el primer obstáculo para la igualdad de oportunidades.
Durante el Foro La Región organizado la pasada semana sobre el Campus del Agua, varios relatores coincidieron en una idea tan sensata como desafiante: no se puede ser bueno en todo.
Ourense no debe aspirar a competir en todos los ámbitos del conocimiento, sino a especializarse en aquello que la diferencia. Esa especialización, en torno a la gestión universitaria y la sostenibilidad, puede ser una gran oportunidad si se consolida con recursos, investigación y oferta académica estable.
Pero especializarse también implica aceptar una realidad: no todas las carreras pueden cursarse en Ourense. Y cuando un joven decide estudiar algo que solo se ofrece en Vigo, Santiago, A Coruña o fuera de Galicia, el problema deja de ser académico para convertirse en económico. Desplazarse para formarse se ha vuelto un lujo, especialmente por el precio de la vivienda.
El acceso a un piso de alquiler se ha convertido en una barrera real para muchos estudiantes y familias ourensanas. Si queremos que la especialización universitaria sea una oportunidad y no un filtro social, hay que abordar de frente el problema de la vivienda. Ourense necesita atraer talento, pero también retenerlo, y eso pasa por ofrecer condiciones habitacionales dignas, seguras y asequibles.
Las soluciones existen y deben ser equilibradas: fomentar la seguridad jurídica de los propietarios, permitir desahucios exprés en caso de impagos evidentes, ofrecer seguros y garantías públicas ante daños y, al mismo tiempo, ayudar a que nadie quede en la calle. Es posible incentivar el alquiler de viviendas vacías y proteger a los arrendadores sin renunciar al derecho de todos a una vivienda.
Ourense aspira a ser un referente en la gestión universitaria y en la creación de conocimiento, pero también puede serlo en la manera de afrontar sus desafíos sociales. Si de verdad queremos un Campus del Agua que proyecte futuro, debemos garantizar que estudiar en Ourense o desde Ourense no dependa del bolsillo de cada familia. La especialización no puede ser un privilegio: debe ser una oportunidad al alcance de todos.
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