Esperando a Donald Trump

Publicado: 01 dic 2024 - 00:07

Los días pasan y Donald Trump avanza para instalarse en la Casa Blanca por un periodo de al menos cuatro años, y para ese periodo tiene la legitimidad de las urnas. Los aires políticos que soplan a lo largo del planeta llevan cargas de sentimientos contrapuestos, unos le esperan con tensiones esperanzadas (los menos), la mayoría con temor y miedo. Es imprevisible. Trump circula por los arrabales del mundo razonable. Está al margen de la lógica.

Desde hace unos días vamos conociendo los nombres más significativos de su gobierno y la verdad es que asustan o por lo menos desconciertan. Para ministro de Sanidad ha nombrado a un militante antivacunas y como responsable de lo que existe de Seguridad medica ha nombrado a un activista de las medicinas alternativas y a mejunjes milagrosos, no es extraño, Trump llegó a decir que el covid 19 se curaba bebiendo legía. Para el ministerio de Educación ha nombrado a una promotora de combates de lucha libre, de los que Trump es un devoto aficionado, sin la menor experiencia en gestión. Para Fiscal General nombró a un periodista acusado de agresiones sexuales, aunque tuvo que demitir antes de asumir el puesto por el escándalo que provocó el nombramiento. Todo su equipo que estamos conociendo refleja un retablo de la corte de los milagros, a la altura de la pluma de Valle Inclán.

Pero la perla de sus nombramientos es la de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, propietario de la plataforma X, antes Twitter. La plataforma por la que circula el mayor número de noticias falsas y bulos de la ultraderecha. A Musk le va a nombrar algo así como responsable del control del gasto y de la eficacia de la administración. Veremos como se van confirmando en la practica sus atribuciones. De momento ya ha dicho que será muy fácil rebajar los gastos de la Administración, los rebajará echando a la calle a miles de funcionarios. Lo dijo así, sin pestañear. “Echando a la calle”, afirmó con toda claridad. Según se desprende de las informaciones de gran parte de la prensa norteamericanas, hay mucho miedo ante la llegada de Trump y de su equipo de multimillonarios entre el funcionariado.

Líbano es una fiesta, miles de coches que circulaban hacia el norte huyendo de la guerra regresan al sur

A la vista de estos preámbulos, no es necesario ser profeta para pronosticar que la próxima administración Trump no tendrá el rostro tranquilo, tanto en los Estados Unidos como en el resto de las geografías del mundo. El comercio mundial va a ser muy distinto de como lo conocemos ahora.

Sabemos que Europa se prepara para sobrevivir a la era Trump. A la vista de muchas de sus declaraciones podemos afirmar sin exageración que Trump desprecia a Europa, aunque la extrema derecha europea creció en los últimos años empujada por el aliento del trumpismo. De los planteamientos políticos para Europa sobresale la determinación de hacer la paz en Ucrania, pero esa pacificación la quiere llevar a cabo presionando a Ucrania para que ceda parte de su territorio a Rusia en concordancia con los intereses de Putin. Un tema muy sensible y peligroso, es posible qué imponiendo la paz, termine cavando los cimientos para la guerra. La guerra de Ucrania se está saliendo del perímetro inicial para extenderse con combatientes de países lejanos. De momento ya combaten codo a codo con las fuerzas rusas 12 mil soldados norcoreanos y el presidente coreano Kim Jong Un esta dispuesto a enviar muchos miles más. Un gran alivio para el Kremlin que teme furiosas revueltas populares si continúan los reclutamientos y la llegada de cadáveres a pueblos remotos. Hace una semana saltó la información de que Putin quería extender sus movimientos a otros países y ahora apuntaba a llevar para su guerra a soldados hutíes desde el Yemen. Se sabe que los hutíes están formados por Irán, y el envío a Ucrania solo lo conseguirán con el apoyo del régimen teocrático de los ayatolás. Si Irán se implica en la guerra, dejará de ser la guerra de Ucrania para convertirse en un conflicto plurinacional en la antesala de una guerra mundial. La catástrofe. Pero las fichas de dominó pueden caer hacia esa pendiente. Es posible que Putin busque esa deriva, de lo contrario no se vanagloriaría tanto sobre la posibilidad de recurrir a la fuerza nuclear si son atacados los intereses de Rusia.

La inminente llegada de Trump también está obligando a Biden a reivindicar su legado y a definirlo. Eso explica la satisfacción con la que anunció hace tres días el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá. De momento se trata de una tregua de sesenta días, pero con voluntad de convertirla en permanente. En las últimas horas, Líbano es una fiesta, miles de coches que hace semanas y meses circulaban hacia el norte huyendo de la guerra ahora caminan hacia el sur confiando en la paz. Miles de israelíes van ahora a las aldeas situadas en la frontera del Líbano donde esperar vivir sin sobresaltos. A pesar de estas instantáneas celebraciones, saben que el acuerdo es frágil, ya que en uno de los apartados dice que Israel acudirá a las armas si Hezbolá promoviera algún tipo de ataque. Y ya se sabe que en esa zona son muchos lo que adoran las muertes y los disparos de un lado y el otro.

Parece que en estos momentos la gran prioridad de Donald Trump es la de llevar a cabo su gran promesa electoral: “hacer la mayor expulsión de emigrantes de la historia de los Estados Unidos.” En las comunidades de emigrantes más que miedo, hay pánico. Se cree que el número de clandestinos en los Estados Unidos se eleva a 12 millones. A esta cifra se llegó a lo largo de varios años, incluido el periodo Trump. Ahora dos hombres lucharán por limpiar las calles de emigrantes, el responsable máximo será el fanático racista Tom Homan, uno de los más fervorosos militantes del movimiento MAGA (Make America Great Again). En su cometido, Homan contará con el apoyo entusiasta de Stephen Miller, adjunto del gabinete del presidente, encargado de la política de “ America es para los americanos y solamente para los americanos.” Según el famoso grito que protagonizó en el famoso mitin del Madison Square Garden, en Nueva York.

En su tónica de nombramientos difíciles de comprender está el nombramiento de Elise Stefanik como embajadora USA ante las Naciones Unidas. Se mueve, al igual que Trump, en el rechazo a las instituciones internacionales. En concreto la señora Stefanik es una crítica feroz de la ONU. Y lo más curioso es que no tiene la más mínima experiencia en política internacional. También la caracteriza ser una defensora a ultranza de la causa de Israel.

En el plano económico, Trump tiene una obsesión, reducir el déficit comercial americano que en relación con Europa fue el año pasado de 160 mil millones de euros. El nuevo presidente piensa ponerle a las importaciones europeas un 10%de aranceles y a las chinas un 60%, lo que obligará a China a buscar nuevos mercados en Europa y en otras latitudes. La calificada como guerra comercial comenzara tan pronto como se instale en la Casa Blanca. A los productos provenientes de Mexico y Canadá los gravara con un 25%. Va a condicionar la movida de aranceles al trafico de drogas y a la emigración. La guerra comercial de aranceles a ser una guerra líquida por su permanente movilidad.

Putin en estos días de espera quiere ser el centro de la atención. Después de lanzar ese indetectable y novedoso misil balístico, ahora dice que atacará los centros de decisión de Ucrania, lo que quiere decir que la residencia presidencial, el Parlamento y otros edificios institucionales están bajo la amenaza de ser atacados. Conquistando territorio quiere ganar ventaja en las próximas negociaciones que quiere que sean de victoria. Si el horizonte no fuera tan dramático y perturbador, El esperpento que nos ofrece Trump sería un espectáculo divertido.

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