La estrategia

Publicado: 31 mar 2025 - 07:08
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | La Región

El cuerpo humano es una máquina asombrosa. Durante el proceso digestivo, el intestino acumula gases procedentes de tres fuentes: el aire tragado al comer; en segundo lugar, dióxido de carbono por la neutralización del ácido clorhídrico y, finalmente, por la acción de las bacterias intestinales y levaduras simbióticas sobre los alimentos, el sulfuro de hidrógeno y metano, responsables del característico olor de las ventosidades. A medida que la producción de gases se incrementa, crece la necesidad de expulsarlos, generalmente por el orto, aunque haya quien se esfuerza en propeler sin pudor flatulencias por la boca.

Pero lo verdaderamente aterrador es cuando se quedan atascados a mitad de camino, sin salir por un orificio ni por el otro, para acabar subiendo al cerebro, desplegando una batería de ideas que no deja lugar a dudas, y así es como desde los años 70 el BNG se esforzó en frenar el desarrollo de Galicia.

Ya en el siglo II de esta era, los galaicorromanos -a la sazón los antepasados nacionalistas más antiguos de los gallegos- eran conscientes de la importancia de las comunicaciones para el progreso. Aún así, a partir de 1977, empujados por el núcleo duro ideológico de la UPG, el BNG alimentó las protestas contra la primera vía de alta capacidad diseñada para vertebrar el territorio, recorriéndolo de norte a sur para comunicar varias ciudades y llegar a la frontera con Portugal.

Pasado el tiempo, una vez que otros invirtieron el capital para rematar la autopista del Atlántico, el BNG ha reclamado permanentemente su titularidad, evitando que Néstor Rego Candamil la reclamase al gobierno de Sánchez a cambio del apoyo para su investidura, impidiendo así que Galicia pudiera recibirla, para evitar que el PP celebrase el traspaso.

Otro de los frentes fue los incendios forestales con aquel “Nunca Máis” que culpaba al PP de acumular leña durante 40 años en el monte, omitiendo que de 1978 a 2005, luego de que gobernaran la UCD, AP y el PsdG, el PP solo permaneció en el Obradoiro seis años, tras los que reenganchó la coalición del PsdG-BNG, a quien en agosto de 2006 se le fue el fuego de las manos en Galicia.

Todas las actuaciones del BNG van siempre en la misma línea: impedir que el PP consiga cualquier rendimiento para Galicia

Sin olvidar los embalses de la dictadura, de los que los nacionalistas primero renegaron, para más tarde reclamar un estatus especial a las eléctricas en el recibo de la luz, buscando nuevamente apropiarse de la inversión ajena mediante el torpe impuesto sobre el daño medioambiental, cuya falta de estudio legal supondrá para las arcas de la Xunta devoluciones millonarias a las compañías.

El siguiente caballo de batalla fueron los parques eólicos de los que el BNG, no ya hablaba de feísmo, sino de daño directo a las aves que por allí pasaban. El tiempo, que es un juez implacable, demostró tres cosas: que los vecinos de los terrenos donde se instalaban aerogeneradores obtenían un canon comunal; que cuando el monte vale más que el fuego no hay incendios, y en tercer lugar, los gallegos pudieron comprobar que los pájaros no son miopes ni estúpidos.

La última vuelta de rosca fue desdecirse del apoyo a la instalación de Altri en la provincia de Lugo, que el BNG refrendó el 8 de febrero de 2022 en el Parlamento gallego, en aquel momento, careciendo de un informe de impacto medioambiental -del que ahora sí se dispone y es positivo-, cuestionando la profesionalidad de los técnicos, a sabiendas de que cuando han sido negativos se ha impedido la actividad, como es el caso de la mina de A Penouta en Viana do Bolo o la de A Man da Moura en el ayuntamiento de Melón.

Todas las actuaciones del BNG van siempre en la misma línea: impedir que el PP consiga cualquier rendimiento para Galicia. La pregunta obvia es por qué, y la respuesta es que en esto estriba su estrategia. El primer paso es negarse a todo avance social o económico que pueda repercutir en una mejora general para la ciudadanía. La siguiente fase consiste en refunfuñar y sentarse para “ver qué pasa”. Si el resultado es satisfactorio, automáticamente reclamarán algún tipo de rédito. Si por el contrario el proyecto resulta fallido, entonarán el “eso ya lo decía yo”, como forma de socavar al contrario, y es que como dijo el gran estratega chino del siglo V a.C., SunTzu, el arte de la guerra se basa en el engaño.

Contenido patrocinado

stats