Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
A medida que las agujas de los relojes avanzan hacia la hora de fin de año, el paisaje de la política mundial resulta más movedizo e incierto. Europa, la vieja Europa de los valores humanos, del abrazo al extranjero y al diferente, con raíces en Platón y Aristóteles, ahora cultiva los vientos fétidos de una extrema derecha cargada de xenofobia y racismo, hay voces que hablan con nostalgia de fascismos y nazismos como una ilusión sonora cargada de falsedades y mentiras. Me refiero a una Europa extraña, lejana y mal conocida. Una Europa ensangrentada por los delirios barbaros de unas ideas que pensábamos que estaban enterradas para siempre en las cunetas oscuras y vergonzosas de la historia.
En cambio, vemos que no es así, que una creciente masa de heraldos del odio y de un autoproclamado patriotismo desfilan orgullosos con sus estandartes en nombre de su radiante y envenenada mitología. Si esta percepción no se basara en hechos, el espectáculo sería demasiado insolente para aquellos emigrantes que llegan a Europa en busca de la libertad y en cambio se encuentran con el rechazo y el desprecio. ¿En que vientre abominable se fecunda y crece el perfume fascista que hoy desprende Europa?
Y en esta coyuntura esperamos la venida de Trump que con Putin forman el gran dúo de creadores de bulos a nivel mundial. El eslogan de Trump “Make America Greath Again” entraña un desprecio de Europa, un desprecio que se viene cultivando con intensidad devota desde que comenzó la guerra de Ucrania,.
Siempre se afirmó que sobre el aje Paris-Berlín se había construido y desarrollado Europa, ahora vemos que los dos países que daban fuerza al sueño europeo están sumidos en una profunda crisis política y económica. El canciller Olaf Scholf acaba de convocar elecciones generales para el día 23 del próximo mes de febrero, después de ser abandonado por las tensiones de los partidos que le sostenían en el poder. Ahora Scholz se presenta a su segunda reelección con pocas probabilidades de ganarlas, ya que su popularidad es muy baja. Hace unas semanas le valoraron como el personaje menos querido del país. Un análisis del Instituto Morning Consult publicado por el New Rork Times consideraba a Scholz como el líder de las de los países democráticos menos valorados dentro de su país.
Según los últimos sondeos, el candidato conservador del CDU-CSU, Friedrich Merz es el favorito para encabezar el próximo gobierno. Parece que le apoya el 31% de los votantes, mientras que Scholz solo cuenta con el 17%. Alemania, cuya economía siempre había sido el motor de Europa, ahora crece muy por debajo de la española. Está gripada y se contagia a todo el continente. La Europa de nuestra cultura y de nuestra memoria aparece cubierta con muchos velos negros. Ya no podemos cantar que el fascismo nunca entrará en nuestras vidas. Ahí están el húngaro Orban y la italiana Meloni para desmentirlo y siempre Martine Le Pen con su gran familia. Parece una aberración, pero vemos cada día como crece el club de los nostálgicos de Mussolini y con sorpresa y alarma vemos como el partido AFD, un coctel peligroso de neofascistas, euro escépticos y rusófilos ha sido el segundo más votado en la elecciones celebradas este año en tres landers. Si no alcanza el poder después de los comicios del próximo febrero será por el cordón sanitario que le están poniendo los demás partidos. El candidato de los cristiano demócratas, Friederich Merz ha manifestado que seguirá aplicando sin la menor duda el cordón sanitario, llamado en Alemania cortafuegos.
La Europa de nuestra cultura y de nuestra memoria aparece cubierta con muchos
Estos días estamos viendo los programas políticos de los dos grandes partidos, los indiscutibles solistas en esta confrontación. Por una parte el socialdemócrata por la izquierda y el CDU por la derecha exhiben un retablo programático sustantivamente opuesto en todo. Se enfrentan en los temas económicos, en los planteamientos sobre la emigración y la energía. En lo único que están de acuerdo es en lo referente a las pensiones, ahí piensan dejar las cosas como están debido a que los pensionistas representan un tercio del cuerpo electoral. A pesar de que el sistema de jubilaciones alemán está amenazado por evolución demográfica del país, solo la CDU-CSU propone alguna modificación salarial, en relación con los jubilados, por la vía de exoneración de impuestos a quienes sigan trabajando,
El conservador Merz se presenta como liberal en el plan económico y conservador en el plan social y societal. Donde la confrontación va a ser más viva y apasionada será en los temas migratorios, entre los conservadores el rechazó a la emigración será más firme, mientras que entre los socialistas prevalecerá el discurso de acogida.
El otro polo del eje sobre el que se construye Europa es Francia, donde el presidente Macron no encuentra salida a la crisis política. Después de las elecciones de hace tres meses, ganadas por la izquierda, nombró cómo primer ministro al conservador Michel Barnier. Duró tres meses, convirtiéndose en el primer ministro más efímero de la quinta Republica. Fue defenestrado por los votos de la ultraderecha de Le Pen y el frente de izquierdas liderado por Melenchón. Ahora ha nombrado el centrista François Bayrou para reflotar su proyecto. Es un reconocido centrista, con fama de dialogante, amplia experiencia política, tres veces ministro, muy valorado cuando lo fue de justicia, ahora tendrá que superar un verdadero Everest de problemas para sobrevivir políticamente y superar una nueva moción de censura para cerrar la crisis. En este contexto europeo llegará Trump y no sabemos como planteará frenar la lava del volcán que siembra la amenaza y el temor sobre Europa: la guerra de Ucrania. Las almas de la vieja Europa se preparan para seguir apoyando a Kiev, incluso frente a los planteamientos de Trump. Hace tres días, el presidente Putin, alfa y omega del conflicto, en un gesto amenazante retaba a Occidente a un duelo de misiles. Dejando entrever que él no dudaría en emplear el armamento nuclear para defender los intereses de Rusia. Una barbaridad para aparecer ante su pueblo como el escudo defensor, en unos momentos de desprestigio y desgaste, cuando en la guerra están muriendo docenas de miles de soldados y un atentado asumido por Ucrania causaba la muerte del famoso general Kyrilov, responsable del armamento químico.
En todas estas circunstancias de erupciones volcánicas, Europa debe intentar hablar el lenguaje del poder y para ello debe aspirar a tener una autonomía estratégica, lo que conlleva aspirar a tener una capacidad de defensa y seguridad que confluya en una política exterior común.
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