Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
Olor a Brummel
PUNTADAS CON HILO
Los partidos que componen el frente de apoyo a Sánchez por la extrema izquierda se quedan sin espacio. IU, En Común, Compromis, Podemos, Más País…Todos aunados en Sumar, pero divididos por los resultados electorales. Los amigos suelen referirse a ellos como la “izquierda de la izquierda”, la “izquierda del PSOE”, las “fuerzas progresistas”, “los sectores progresistas”. En realidad, están más entre la extrema izquierda y la ultraizquierda, áreas donde se pueden situar ya a dirigentes como Irene Montero e Ione Belarra, por su excesivo radicalismo, por el discurso de odio y por el enfrentamiento social que intentan promover. Tan extremo que quieren ejercerlo en exclusiva, sin compartir, sin sumas ni multiplicaciones. Pero no se quedan atrás en actitudes ultras las otras organizaciones que formaban el subconjunto Sumar. Radicalismo en los ministerios y extremismo en las calles.
Los últimos resultados electorales les están dejando fuera de los círculos de poder autonómico y les indican el mismo destino en las generales. No han aportado nada a la sociedad y están recibiendo la justa contraprestación. Van constatando que todos ellos con el PSOE ya no suman mayoría, realidad que les produce vértigo y náuseas. Tienen que hacer algo. La primera decisión, prescindir de Yolanda Díaz, buscar otro líder y refundarse. Los mismos elementos, las mismas ideas, los mismos objetivos con diferentes líderes. No saben quiénes, pero diferentes. Yolanda ya está amortizada y no quieren contar con ella. Gabriel Rufían ha hecho un intento que quedó frustrado de salida. Era la paradoja de un líder independentista intentado unir a toda la izquierda más extrema en un proyecto español. Siguen buscando.
Algunos jóvenes parecen considerar más revolucionario votar a Vox que a los seguidores del Che. Y eso duele.
Las últimas elecciones les han quitado su juguete favorito, el miedo a la ultraderecha. Las urnas les han demostrado que a los electores les da más miedo la extrema izquierda que la ultraderecha. Era un recurso al miedo que más utilizaban, pero solo funciona en los círculos más próximos a sus ideologías, no cala en la sociedad general. Algunos jóvenes parecen considerar más revolucionario votar a Vox que a los seguidores del Che. Y eso duele.
Por su parte, la izquierda formal, el PSOE, también está un poco desconcertada porque la gente no les vota. Tan desconcertados que Oscar López ha hecho un profundo análisis y ha concluido que la culpa de la derrota en Aragón la tiene el difunto Javier Lambán por no hacer oposición. Unas declaraciones del aspirante a la presidencia de Madrid que enfadaron mucho a sus colegas aragoneses, con los que tiene que lidiar ahora Pilar Alegría y no él. Para los socialistas maños, las afirmaciones de Oscar López son “bochornosas”, “impropias” y “desafortunadas”. Y la nueva líder de la oposición aragonesa, sin enfrentarse abiertamente con el ministro, descalifica sus acusaciones: “Desde el PSOE de Aragón vamos a trabajar en ese camino, orgullosos del legado de Lambán y de los presidentes socialistas”.
Mientras tanto, ahogan sus penas en la esperanza de que Vox reste cada día más escaños al PP aunque al PSOE lo dejen arruinado.
Rotos y descosidos | Liberar al etarra Txeroki
Los socialistas liberaron a Txeroki en pago por el apoyo de Bildu al Gobierno de Sánchez. La liberación de los asesinos de ETA era la contraprestación que esperaba este partido independentista del sanchismo por el respaldo a su política, tal como anunció su líder, Arnaldo Otegui, en 2021. El objetivo principal y originario de Bildu era sacar de la cárcel a 200 terroristas (“tenemos 200 presos”, decía) y por eso necesitaban a Sánchez en el Gobierno “los dos primeros años y cuatro más”, para cumplir objetivos. El entorno etarra quería aprovechar el momento único, crítico, que ofrecía la debilidad el Gobierno sanchista. Siempre en palabras de Otegui.
Mikel Garikoitz Aspiazu Rubina, más conocido como Txeroki, es uno de los asesinos más sanguinarios de la organización terrorista ETA, por sus atentados y por los que mandó ejecutar a sus comandos. Siempre mantuvo una actitud desafiante, nunca arrepentido ni merecedor de medidas que suavicen su condena de 400 años de cárcel. Pero el PSOE tenía que pagar.
Ahora, la consejera socialista del Gobierno vasco María Jesús San José, responsable de prisiones, es la encargada de hacer efectivo ese pago y el terrorista vive más que semilibertad. A pasear por las calles, sin consideración con las víctimas, sólo para mantener al actual Gobierno sanchista.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
Olor a Brummel
Itxu Díaz
CRÓNICAS DE INVIERNO
A favor del derecho a reírse del reportero rosa
Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
La extrema izquierda busca su futuro
Afonso Vázquez-Monxardín
Xesús Alonso Montero, cos deberes feitos
Lo último
SIN DESCANSO
Reválida cobista en el Pazo
PRESENTACIÓN DO LIBRO
Galería | A pegada de Otero Pedrayo en La Región, en fotos