Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Participaba el sábado 3 de mayo el ministro Óscar López en una conferencia bajo el título de “Conquistas del pasado, derechos del presente”, alabando los avances del movimiento obrero en materia de derechos cuando, según fuentes afines al ministro, una mesnada de ultras del movimiento antisistema Movimiento Obrero encaró a gritos a los ponentes, descalificando con gritos e insultos a los líderes sindicales participantes en la ceremonia. No se hizo esperar la respuesta del ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública ante la presunta agresión ultra: “Ni un paso atrás en la lucha antifascista”.
Acto seguido el ministro -que bien podía haberse mordido la lengua y dejar de dar la chapa-, mezclando churras con merinas y refiriéndose al día anterior, barruntó: “Ayer por la noche la sede socialista en Cantabria fue atacada con un artefacto explosivo por unos ultras”, por supuesto con tantas pruebas como lo del sabotaje al ferrocarril, continuando con: “Viniendo para acá me he encontrado una manifestación carlista a las puertas del Congreso, en contra del aborto y no sé cuántas cosas más”, para rematar su alocución con “acabamos de ver cómo unos ultras intentaban reventar un acto donde están los trabajadores hablando de derechos”. “Nos estamos acercando a los años 30, pero del siglo XXI, no del siglo XX. Y parece mentira que haya que decir esto que voy a decir: “Ni un paso atrás en la lucha antifascista, ni un paso atrás”.
Esta reacción y respuesta merecen una aclaración en toda regla. A saber, esa organización “ultra y fascista” de la que habla el ministro, el Movimiento Obrero, es un partido político español inscrito en el registro de partidos del Ministerio del Interior el 13 de marzo de 2019, de ideología patriota revolucionaria, con componentes marxistas-leninistas.
Pese a que el Movimiento Obrero rechaza ser comunista, definiéndose como “frente de masas, con el fin de llegar a más sectores en su política”, rechazando el binomio izquierda-derecha, lo cierto es que se integran en Reconstrucción Comunista y los subgrupos Juventud Combativa, el sindicato Frente de Obreros en Lucha y la Esperanza Obrera, lo que muestra de forma palmaria su ideología de extrema izquierda.
Cualquiera con mínimas luces es consciente de que, aprovechando la posición política, la prevaricación no es ni por asomo la mayor corrupción comparado con el terrorismo de Estado
La definición bien merece que el ministro Óscar López se aclare de una vez, y de paso a la ciudadanía, si cuando abre la boca está en las quimbambas, en el limbo, si padece síndrome de Gerstmann, adolece de desorientación espacial o si, simplemente, tiene dificultad para diferenciar la derecha de la izquierda, porque dentro de ese supuesto entorno de “fachas y ultras”, nadie ha visto aún desfiles paramilitares, camisas azules, marrones o negras, el puño americano y la pistola en el bolsillo. Eso que se veía en Fuerza Nueva con los cachorros de Blas Piñar, eso que sí era extrema derecha.
Considerando que Óscar López es politólogo no puede argumentar ignorancia. Al contrario, sabe muy bien lo que dice y por qué lo hace, en una estrategia zapaterista que busca permanentemente la confrontación y el conflicto en lugar de aplicarse en su ministerio para beneficio de todos los ciudadanos con independencia de su ideología, más aún considerando que, igual que el resto de políticos, virtualmente desconoce quién lo votó.
López hace evidente que lo que él llama fachas del PP y extrema derecha de Vox -antes de Ciudadanos- es una denominación de la ultraizquierda para descalificar al contrario, aprovechada como un mantra en su campaña de marketing, pese a conocer casi con certeza las palabras del poeta griego Hesíodo, quien en su Teogonía planteaba: “Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad”.
Cualquiera con mínimas luces es consciente de que, aprovechando la posición política, la prevaricación no es ni por asomo la mayor corrupción comparado con el terrorismo de Estado, algo que a la derecha jamás se le ocurrió en toda la historia de España. Al PSOE, sí, y en plena democracia además, fundando desde el Ministerio del Interior el grupo terrorista GAL. Así las cosas, resulta difícil entender dónde está el peligro de esos “fachas y ultras” que vocifera Óscar López, cuando se tiene a la izquierda históricamente preparada y dispuesta a disparar balas o bulos.
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