Fallas domadas en purpurina

Publicado: 20 mar 2025 - 04:55
Opinión en La Región.
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La lluvia mediterránea convive esta semana con el elemento fuego. Las fogatas, quemas y lumbres de las fallas ponen en evidencia que la catedral de la pólvora está en Valencia. La pirotecnia política emite sonido de mascletá y se reza para que el ninot indultat sea Carlos Mazón, menos odiado en su comunidad de lo que reflejan los medios de comunicación. Vuelve a primera línea de combate por buscar gobernar y, como consecuencia, aprobar los presupuestos de la reconstrucción, lo mismo por lo que en Madrid lucha Pedro Sánchez, representado como bufón en esta edición fallera.

Este 2025 fallero no ha recordado los cayucos en masa, la guerra de Ucrania con Biden y Trump, Ábalos y las maletas de Delcy en Barajas, la melena y el ropero de Yolanda Díaz, el fiscal general del Estado borrando su móvil o la misma palabra Dana, elegida del año 2024 según la Real Academia de la Lengua. Por no decir Begoña Gómez, Isabel Díaz Ayuso, Nadal se va o Puigdemont aparece y desaparece en Cataluña.

La cremá de San José, deja en cenizas lo construido durante un año a pesar de no haberse visto en esta edición una recopilación satírica, como ha caracterizado estas arraigadas fiestas que cuentan con la distinción de Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Hubo un tiempo en que las fallas eran el periódico nacional de lo acontecido el último año. Este 2025 fallero no ha recordado los cayucos en masa, la guerra de Ucrania con Biden y Trump, Ábalos y las maletas de Delcy en Barajas, la melena y el ropero de Yolanda Díaz, el fiscal general del Estado borrando su móvil o la misma palabra Dana, elegida del año 2024 según la Real Academia de la Lengua. Por no decir Begoña Gómez, Isabel Díaz Ayuso, Nadal se va o Puigdemont aparece y desaparece en Cataluña.

Estos monumentos destinados a morir en las llamas ya no son lo que fueron como espejo irónico-humorístico-satírico del país. Parecen haber recibido la guillotina que amenaza España y estrujado el tan necesario humor. Un mundo con pincelada de cuento y domado por un superbufón que rompe las reglas estéticas de los deformes personajes y mantiene la sonrisa por hacer él lo que a nadie le está permitido hacer. Pedro Sánchez como bufón cachas y enseñando los dientes es para recordar ante la falta de la historia de 2024. Se trata de todo un mundo onírico que promueve el desarrollo imaginativo de la evasión, la zona de confort, la sonrisa bobalicona y los gnomos, enanos y hadas que pululan para disolver con polvo de estrellas las nubes que cobijen las verdades.

No cuentan la historia de 2024 pero promueven el desarrollo imaginativo del mundo infantil. Todos felices y contentos, sin soluciones, sin enseñar profundidades y dejando rienda suelta a la imaginación.

Las representaciones son animales fantásticos que, con coloridos brillantes, ocupan todos los monumentos manteniendo esa imagen de hábitat sostenible en un mundo ilusorio y vano. No cuentan la historia de 2024 pero promueven el desarrollo imaginativo del mundo infantil. Todos felices y contentos, sin soluciones, sin enseñar profundidades y dejando rienda suelta a la imaginación. Un mundo de Yupi, ese marcianito de color naranja que llega a la tierra desde un planeta imaginario junto a su piloto en el que se da forma a historias fantásticas deseando que nos reflejemos en ese cielo conformista. Todos domados en purpurina.

El aire de Galicia sigue haciéndose notar en la Villa y Corte. Agarrados al escaparate preprimaveral es la Enxebre Orden de la Vieira la que esta semana extiende sus conchas con el manto de su 57 capítulo general. Alimenta con su símbolo el sentir del peregrino que va a Santiago y venera el amor a Galicia que puede vivir dentro, sobre, o debajo de rocas, de coral, de escombros, de praderas marinas, de arena o de barro. Las vieiras tienen cien ojos y son nadadoras activas, como los gallegos que cada año distingue esta asociación. Son 57 años fomentando su falla de cofrades. Todos saben muy bien que los payasos se burlan de sí mismos y los bufones lo hacen burlándose del público.

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