La Fenice

TAL DÍA COMO HOY

Publicado: 29 ene 2026 - 05:40
La Fenice
La Fenice

Situado en Venecia, es uno de los teatros más famosos del mundo por haberse estrenado en él muchas de las óperas italianas más conocidas.

En 1774, el teatro San Benedetto, por aquel entonces el más importante de la ciudad de los canales, fue destruido por un incendio. Tras su reconstrucción, surgió una fuerte disputa entre la compañía que lo administraba y la familia propietaria. El conflicto terminó con la victoria de la familia, así que la compañía decidió mudarse y construir un nuevo teatro en otro sitio, al que llamaron La Fenice (El Fénix), para honrar el resurgimiento de sus cenizas.

Los cuatro grandes del bel canto italiano, Rossini, Bellini, Donizetti y Verdi, estrenaron durante años sus obras allí.

De esta joya de la arquitectura veneciana hay que destacar su majestuosa decoración, presidida por su imponente araña de techo, y su acústica, que roza la perfección.

En diciembre de 1836 un incendio lo destruyó, pero fue reconstruido y en un año volvió a abrir sus puertas.

El 29 de enero de 1996 otro incendio, esta vez provocado, arrasó completamente el teatro. Los trabajos de reconstrucción duraron cuatro años y la reinauguración corrió a cargo de un concierto con obras de Beethoven, Wagner y Stravinski.

El Ave Fénix

El mito del Ave Fénix ha seducido a diferentes civilizaciones de todo el planeta con su simbolismo de esperanza, aplomo, memoria y regeneración, un ave milagrosa que siente la muerte y la prepara con mimo y serenidad para después resurgir de sus cenizas incólume y vigorosa.

Del Bennu egipcio al Fenghuang chino, del Fénix romano al Anivia ruso, y del Fénix cristiano al Pájaro de Trueno de los indígenas norteamericanos, el Ave Fénix ha encontrado acomodo en buena parte de los rincones del mundo modelado con sutiles variaciones por las diferentes culturas, convirtiendo esta historia en una de las más sugestivos de la mitología universal y demostrando, asimismo, que el ser humano, independientemente de su origen, tiene, en esencia, las mismas inquietudes y anhelos.

El Bennu egipcio

“Otra ave sagrada hay allí que solo he visto en pintura, cuyo nombre es fénix (…) parecido al águila, con plumas doradas y carmesí. Tales son los prodigios que de ella nos cuentan, que, aunque para mí poco dignos de fe, no omitiré el referirlos”.

La del Bennu del Antiguo Egipto, “el que se convirtió en ser por sí mismo”, aquella ave que, sintiendo cerca el aliento de la muerte, se inmolaba en una pira de canela silvestre y, mientras el fuego se llevaba su espíritu, un nuevo Bennu surgía de sus cenizas el cual recogía con sumo cuidado los restos de su padre para depositarlos en la ciudad de Heliópolis sobre el altar del Sol.

El Fénix grecorromano

Diversos autores de la Roma Antigua como Plinio o Séneca retomaron los relatos de Heródoto sobre el Bennu egipcio y la propia tradición del Fénix griego para dar forma al Phoînix, tal y como señala el poeta tardorromano Claudio Claudiano: “El fénix es un ave igual a los dioses celestes, que compite con las estrellas en su forma de vida y en la duración de su existencia, y vence el curso del tiempo con el renacer de sus miembros”.

El Fenghuang chino

El Fénix chino es un trasunto de la síntesis del yin y el yang, siendo el yin —el huang— la hembra, y el yang —el feng— el macho. Según los mitólogos, el Fenghuang no tendría conexión con el Fénix occidental ya que las primeras imágenes de esta ave mitológica tendrían más de 7000 años de antigüedad, por lo tanto, quizás incluso anterior al Bennu egipcio.

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