Chito Rivas
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Sorprende que un Gobierno tan dado a reescribir la historia haya pasado por alto un mero recuerdo a los 13.000 soldados que perdieron la vida en la derrota de Annual, ocurrida hace 100 años, que tanto iba a influir posteriormente en los sucesos políticos del país y que, a la larga, precipitó, tras la dictadura de Primo de Rivera, la anulación de los efectos del expediente Picasso y la vergonzosa actitud Alfonso XII a los generales y oficiales cobardes y traidores, que tras conducir a sus soldados a la derrota, los abandonaron e incluso compraron sus vidas a los rifeños. El Archivo Histórico Nacional custodia el famoso “Expediente Picasso”, por los sucesos de la Comandancia General de Melilla en los meses de julio y agosto de 1921. En la Dictadura de Primo de Rivera el expediente desapareció, pero volvió a ser hallado durante la II República, para volver a aparecer milagrosamente en 1990, entregado al Tribunal Supremo, éste lo depositó finalmente en el archivo público donde se guardan los elementos esenciales de la historia de España.
El general de división Manuel Fernández Silvestre había sido nombrado comandante general de Melilla el 30 de enero de 1920, comenzando una serie de actuaciones militares con el fin de avanzar y asegurar las posiciones de la zona oriental del Protectorado español en Marruecos. Tenía como objetivo la toma de Alhucemas para lo cual en el mes de junio de 1921 realizó varias acciones encaminadas a ello y que dieron lugar a la pérdida del Monte Abarrán. A ello se añadieron las dificultades de comunicación con los distintos puestos, lo que hacía que los aprovisionamientos no fueran regulares y que el abastecimiento de agua costara muchas bajas (las aguadas se hacían fuera de las posiciones, por lo que cada vez que se iba a buscar los tiradores rifeños abatían a los soldados españoles, hasta el extremo de que, en alguna posición, los pobres reclutas tuvieran que beber su propia orina)”.
Las cosas fueron de mal en peor al ir cayendo las posiciones, muchos oficiales abandonaron a sus soldados como el coronel Aráujo Torres y compraron por 5.000 pesetas su vida a los sitiadores, en tanto sus soldados eran degollados. Hay ay otros elementos vergonzosos, como el hecho de que Alfonso XIII, mientras los soldados españoles morían en el Rif él rey se fuera a un balneario de putas de lujo que frecuentaba en Francia, por no decir su comentario sobre “qué barata está la carne de los cobardes”, que se le atribuye, cuando supo lo que el empresario vasco Horacio Echavarrieta pagara Abd el-Krim por el rescate de los prisioneros supervivientes.
En el cementerio de Melilla un cenotafio recuerda a los soldados españoles que perdieron la vida en aquella campaña y sus restos yacen en una fosa común con una placa con los lugares de la derrota, donde fueron recogidos sus restos. Si han llegado hasta aquí, les diré que si puedo escribir este artículo se debe a que mi abuelo, el soldado de Infantería Luis Ramos Fariñas fue uno de los supervivientes porque estaba agregado al Regimiento Alcántara por sus conocimientos para curar las heridas y rozaduras del ganado y que se encontraba en retaguardia con los maestros herradores y pudieron llegar a Melilla milagrosamente, junto con otros 200 que se prepararon para resistir el asalto final.
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