Ficciones y paradojas de la España real

Publicado: 28 feb 2025 - 07:00
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | La Región

Con la edad, con la experiencia, a algunos nos ocurre lo que ya previnieran ilustres escritores y analistas del pasado: La política aburre. Pero en estos tiempos y en este país no sólo aburre, sino que descorazona, a veces indigna y causa tal perplejidad que uno duda si lo que pasa es real. Veamos, veamos un país no precisamente imaginario, donde el Tribunal Supremo de Justicia señala que el fiscal general de esa nación, que se supone debe ser el primer centinela de la ley y su cumplimiento desde ese Estado, no sólo es sospechoso de haber cometido conscientemente actos ilegales, sino que, con la misma prevención de los criminales avisados, destruye aquellas evidencias que puedan incriminarlo en cuanto a la comisión de actos delictivos. En ese mismo país, la continuidad de la legislatura en vigor se va a negociar al extranjero, sujetos al arbitraje de un mediador en conflictos internacionales (como los de rebeldes armados, terroristas y narcotraficantes con el Estado) con un fugado de la Justicia, pendiente de ser presentado ante la misma, y que a esa reunión acude un expresidente del Gobierno, y otros dos miembros destacados del partido en el poder, a cuyo presidente se le debe garantizar que seguirá contando con los votos precisos para seguir en su puesto.

Alguien tan poco sospechoso como el ex presidente del Gobierno y miembro destacado del PSOE, Felipe González, que reconstruyó en Suresnes, dice que eso de la quita es mentira

Y como en el fondo, se trata de un trato, el fugado impone precio o tasa a pagar, que incluye que ese Estado se desprenda de una parte esencial de sus competencias esenciales como son el control de fronteras. Lo más insólito es que el Gobierno dice que eso se va a hacer “bajo el paraguas de la Constitución”. ¿Y cómo encaja en ese control de fronteras, expedición de los NIE y la apertura de expedientes de expulsión? Al mismo tiempo que esto ocurre, otro miembro destacado de la familia ideológica del fugado, aunque de otra dependencia, que está pendiente de su petición de que también se le aplique la amnistía, porque el indulto no le basta, que le fuera otorgado, tras ser condenado por un intento de golpe de Estado, o sea, aquel 17-O, y ahora anuncia que la próxima vez las cosas se harán mejor, porque el objetivo y la meta siguen siendo los mismos, pero que en lo venidero se concursará con la ayuda de otros partidos, que también respaldan al Gobierno de ese Estado al que se quiere desmembrar. Como hay confianza, su partido ya pactó con el del Gobierno un amplio abanico de medidas que va incluyendo pasos hacia ese fin, en el trato previo para apoyar al Gobierno de Illa, que tendrá plenas competencias en materia financiera y fiscal, como en ninguno otro lugar del Estado.

Pero lo mejor de esta ficción es lo de la quita de la deuda de las comunidades con el Estado. Alguien tan poco sospechoso como el ex presidente del Gobierno y miembro destacado del PSOE, Felipe González, que reconstruyó en Suresnes, dice que eso de la quita es mentira. Que no se quita nada, que la deuda va a seguir existiendo y que los españoles tendremos que pagarla, aunque los más beneficiados no son las comunidades que contuvieron el gasto, sino las que dilapidadores los recursos, especialmente la catalana, entre otras cosas, para financiar sus embajadas en el extranjero como país soberano. González nos acaba de legar frases memorables que reflejan el panorama. Ha dicho: “En numerosas ocasiones he estado tan de acuerdo con Pedro Sánchez más que Pedro Sánchez consigo mismo”.

Donde quiera que mires, ese país de ficciones deviene en duras realidades. Desde una derecha que no encuentra acomodo con un discurso coherente que deje de fluctuar al grave riesgo de que siga creciendo una extrema derecha casi surrealista, que no solo retrocede al pasado, sino que se aísla de avances y posiciones que el mundo actual asume como valores irrenunciables de la sociedad, como la protección de los derechos de la mujer y de su propia protección frente a las agresiones cotidianas. Y en esto de la mujer, asistimos perplejos a que resulta que los grandes defensores de la mujer misma, las vanguardias del feminismo estaban pobladas de sujetos que ejercían todo lo contrario de lo que predicaban, con la propia complicidad de las propias feministas camaradas, que ocultaban sus conductas para “no evidenciar a sus víctimas”.

En ese conjunto de ficciones reales hay casos y casos. Por ejemplo, que la esposa del dirigente de la derecha, cuyo partido, por cierto, va a recibir en Galicia, competencias sobre las costas, tenga la pretensión de prorrogar prácticamente de por vida la ocupación de un espacio público costero, ejemplo entre otros de la tolerancia con que se ha venido permitiendo vulnerar no ya la Ley de Costas, sino la Constitución, sobre el sentido público de litorales y riberas. En ese cuando, casi cómico, un sujeto, de determinado parentesco, con el mismo apellido, que ha llegado a una plaza en una Diputación, que le permite residir fuera del país, pero cobrar aquí, resulta que ni sabe ni conoce donde está, ni que funciones tiene la oficina pública que dirige. Es muy gracioso que, siendo soltero, hasta le hayan dado licencias por paternidad. Pero todo esto queda superado por el caso de la esposa del presidente del Gobierno de progreso, que ha dirigido una cátedra de una universidad pública, que expedía títulos propios de nivel universitario, con la insólita paradoja de que ella misma, por su nivel académico oficial de bachillerato, no podría ser alumna de sus propios cursos.

Contenido patrocinado

stats