Fonte do Rei, un lugar cargado de historia

Publicado: 01 abr 2025 - 00:10
Fonte do Rei, un lugar lleno de historia.
Fonte do Rei, un lugar lleno de historia. | La Región

En este Ourense nuestro hay determinados espacios de la ciudad, cuyo humilde aspecto guarda secretos e historias que no conocen los vecinos de nuestro tiempo. El lugar denominado Fonte do Rei es uno de ellos, especialmente grato a los ourensanos que pasamos de los setenta y al recuerdo de nuestra juventud. En la imagen popular aparecen al fondo los soldados de la Agrupación de Tropas de la Cruz Roja que tuvo allí su base. Ourense es una de las primeras ciudades de Galicia que acoge a los voluntarios de la más reputada organización humanitaria, que aparece aquí en la 1893. Esto es, apenas 30 años después de haber sido fundada. Aquí tuvo varias sedes. Inicialmente se sitúa en el antiguo convento de Santo Domingo, donde ahora está Hacienda. Pero en la memoria de miles de ourensanos se sitúa en los locales de la rúa Fonte do Rei, cedidos por la Diputación Provincial, donde también estaba el centro de coordinación operativa de los vecinos de Ourense que se enrolaban voluntariamente en sus filas entre 1931 y 1996, en que pasó a Díaz de la Banda.

Ourense es una de las primeras ciudades de Galicia que acoge a los voluntarios de la más reputada organización humanitaria, que aparece aquí en la 1893.

El palacio de la Diputación provincial fue un edificio polivalente que, a lo largo de su historia, albergó a las más diversas instituciones de la administración y los servicios públicos, a los que por lo general se accedía por este punto. Por Fonde do Rei se entraba a la sala de vistas de la Audiencia Provincial, instalada en dicho edificio hasta que se edificó el actual palacio de Justicia. Incluido el desafortunado traslado de la estatua de Concepción Arenal, colocada sobre un cajón, tras destruir el bello pedestal que la sustentaba en la plaza del Obispo Cesáreo. Más de una vez he asistido yo entre el público a alguna vista de los más variados asuntos. También en la parte posterior de la Diputación se encontraba la Zona de Movilización y Reclutamiento hasta que fue trasladada al nuevo edificio del Campo de Aragón en el acuartelamiento de San Francisco. Y a todo esto se entraba por esta calle.

El palacio de la Diputación provincial fue un edificio polivalente que, a lo largo de su historia, albergó a las más diversas instituciones de la administración y los servicios públicos, a los que por lo general se accedía por este punto.

Hay una historia complementaria, especialmente grata para mí. En los locales que dejara libre la Zona de Movilización y Reclutamiento nos instalamos primero el Teatro de Cámara y luego el Grupo de Teatro Juvenil o “Valle Inclán”, que dirigía Segundo Alvarado. Entre aquellas cuatro paredes ensayábamos los actores y allí se montaron las piezas con que recorrido España, actuamos en diversos escenarios desde Castrelos al Teatro Romano de Málaga y preparamos las piezas con las que en aquellos años sesenta ganábamos uno tras otro todos los certámenes de teatro juvenil que se celebraban en España. Todavía me veo interpretando allí el papel de Hemón en la “Antígona” de Anouilh en la versión de José Luis López Cid. En su sección “Sobre la Marcha”, de este periódico, F. Álvarez Alonso nos dedicó un precioso reportaje que comienza así: “Ya desde bastante antes de llegar al local donde se estaba ensayando la obra del autor austríaco Fritz Höchwaler «Donadieu» se oían las voces de los actores vibrantes y cálidas, como si estuvieran ya en el escenario del teatro en plena representación”.

Y aparte de todo esto, este histórico lugar está ligado a varias generaciones de rapaces que entrábamos por esta calle al edificio donde se hallaban los famosos y concurridos billares, donde la mayoría celebrábamos nuestros partidos de futbolín, en aquellos tiempos de tantas tardes felices de cordial camaradería y diversión. Pero hay más, “Fonte do Rei” y esta zona de la ciudad estará para siempre vinculada a las famosísimas timbas que funcionaban en “La Coruñesa”, que merecerían una placa que a veces se dedican a cuestiones de menor importancia de lo que representan el “tute”, el “tute cabrón”, el “subastado” y otras variedades de la navaja española de don Horaclio Fournier. No recuerdo yo haber visto jugar allí al póker que es siempre más aparatoso.

Como he dicho otras veces, citando a Le Corbusier, “la ciudad es esa suma de espacios, de detalles, de recuerdos, de edificios, de locales, de tiendas, de bares, de lugares comunes y de gentes por la calle, donde uno se reconoce”. Fonte do Rei corresponde a uno de esos lugares ourensanos de la memoria memorable de un tiempo y de un espacio. E insisto en que habrá pocos sitios de tan amplio historial como este modesto, casi oculto y discreto lugar. Y dejaré para otros días aquellas historias que Blanco Amor refleja en “A Esmorga” y las cosas que me contó al inicio de los años setenta, en que los sábados yo le hacía de chófer para traerlo a Ourense, donde yo tenía una novia, desde Vigo, donde residíamos ambos y a las que alguna vez he aludido.

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