Jenaro Castro
TRAZADO HORIZONTAL
El show de la tiranía
Con la reciente desaparición del arquitecto Frank Gehri hemos revisitado la construcción del Guggenheim en Bilbao para volver a sorprendernos por su singularidad. No cabe duda que el Guggenheim ha cambiado Bilbao. Además de convertirse en un símbolo de la ciudad, posiblemente el más conocido internacionalmente, su entorno sufrió una transformación que cambió la ciudad, de oscura y triste a brillante y alegre. Al menos esa es la percepción de los que la hemos visitado antes y después.
El palacio de conciertos Walt Disney de Los Angeles es muy parecido, aunque es posterior (por motivos presupuestarios), y sus bocetos sirvieron de inspiración en el diseño “metálico” del Guggenheim. Pero con una gran diferencia, el Walt Disney esta recubierto de acero inoxidable y el Guggenheim de titanio, lo que lo hace único. Y es único porque la diferencia arrastra diversas circunstancias que hacen que el uso del titanio para esta función, precisara de algunas decisiones que no fueron fáciles, empezando por el coste. El titanio tiene un precio muy superior al acero inoxidable, del orden de cinco veces más. Además del empeño del propio arquitecto, parece ser que el hecho de que el titanio iba a convertir al edificio en un edificio único en el mundo ayudó a los promotores de la obra a tomar la decisión. Gehri quiso al principio usar acero inoxidable, más brillante, más barato y más fácil de fabricar. Pero no acababa de “verlo” en el contraste de luces que se generan en la ría de Bilbao. Cuando la luz es tenue, el acero inoxidable resultaba perfecto, pero cuando caía el sol de la tarde en un día sin lluvia, el acero resultaba demasiado brillante y cegador. Cuentan que encontró un trozo de chapa de titanio y que lo observó a lo largo del día y de varios días en el lugar que iba a estar el museo y que los cambios de tonalidad de aquella chapa con las distintas luces que incidían en ella, que variaban desde el gris hasta el dorado, enamoraron al arquitecto que tomó la firme decisión de que el titanio era el material que buscaba. Superado el problema del coste, el titanio presentaba otros problemas. Es mucho más difícil de fabricar. En el acero inoxidable sus átomos forman una arquitectura de cubos que cuando se deforman se adaptan bien a la forma final que se les quiere dar. Por eso se lamina bien y es fácil conseguir planchas (o “escamas”). En el caso del titanio, sus átomos se configuran con una estructura hexagonal, mucho más difícil de deformar, por lo que conseguir las escamas que recubren el Guggenheim requiere de mucho más esfuerzo. Este problema también contribuye a que el coste del titanio sea mayor, más allá de que es también un elemento más escaso.
Pero con una gran diferencia, el Walt Disney esta recubierto de acero inoxidable y el Guggenheim de titanio, lo que lo hace único. Y es único porque la diferencia arrastra diversas circunstancias que hacen que el uso del titanio para esta función, precisara de algunas decisiones que no fueron fáciles, empezando por el coste.
Otro problema no menor, es que el titanio es mucho más noble, desde el punto de vista electroquímico, que el hierro. Y al ser toda la estructura del edificio de acero, la proximidad de la cubierta de titanio con la estructura de acero forma un poderoso par galvánico donde el titanio es el cátodo y el acero el ánodo, y por tanto tendente a corroerse de forma rápida. Y más aun en un ambiente húmedo y salino como es la ría de Bilbao. Para prevenir esta posible corrosión acelerada, el acero se protegió con una chapa de acero galvanizado y una lámina de polietileno de alta densidad.
Y para terminar de complicar las cosas, un edificio con una forma tan compleja hizo muy complicado el ensamblado de toda la estructura (no había dos vigas iguales), que se convirtió en un puzzle casi imposible. Al tiempo que había que superar la colocación de las escamas de titanio sobre una superficie curva tan compleja. Este problema se resolvió usando un complejo software utilizado en el mundo aerospacial (el CATIA, Computer Aided Three-Dimensional Interactive Application). Gehry solventó todos estos problemas y construyó el icono que cambió la imagen de Bilbao y el Pais Vasco para siempre.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Jenaro Castro
TRAZADO HORIZONTAL
El show de la tiranía
EL ÁNGULO INVERSO
La ética del “killer”
Antonio Nespereira
PERDÓN POR LA MOLESTIA
El pan con el sudor de la frente
Xavier Castro
A MESA Y MANTELES
El pulpo seco que se consumía en Ourense
Lo último
Oriente próximo
Trump se ofrece para “ayudar” a derrocar a los ayatolás en Irán
On-Time Performance Review
¿Cuáles son las aerolíneas más puntuales del mundo? España lidera el ranking en Europa