El fuego, la palabra y los pirómanos

Lucha contra el incendio permanente de la política. España se quema en la hoguera del partidismo y el poder.

Publicado: 24 ago 2025 - 05:55
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su visita a Ourense.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su visita a Ourense.

Mientras Trump y Putin juegan al monopoly con Ucrania y la UE, España se estremece un verano más con los incendios forestales. Y de nuevo, otra vez, este Gobierno sin influencia y tan ignorado en el esquema internacional, practicaba su deporte favorito de la cogobernanza autonómica para inhibirse durante largos días en la lucha contra el fuego y así repartir culpas propias que también forman parte de su responsabilidad de gestión. El pirómano de los tuits incendiaba las redes de la decencia, la liga echaba a andar y las prostitutas dejaban en evidencia el puritanismo oportunista del sanchismo al proponer una gira de realidad por las saunas del suegro. La prostitución como blanqueamiento del deterioro de imagen por el promiscuo Ábalos, y la política internacional para mantener a Pedro lejos de la hoguera del encarcelado Cerdán y de las conexiones con la trama mayor de la cosa nuestra. Escapada desde La Mareta a los incendios con una semana de retraso, sólo tras la movilización de Feijóo, del rey y de los presidentes autonómicos, y de nuevo el cambio climático como bulo-explicación ideológica del fuego.

España se incendia en los montes y en la arboleda de la política con la facilidad intencionada de los delincuentes del mechero. Política de cerilla para entretener el verano en estas vacaciones de mantenimiento comprado en el mercadillo de la corrupción presunta y la negación de la evidencia que alcanza a la esposa de nuevo imputada, el hermano y el Fiscal sanchista del Estado. Todo a un euro en el rastrillo de la amnistía y del fango de las cloacas como forma de ejercer el poder a yugo sobre la democracia imperfecta de España. El Gobierno chamuscado causó el desmayo del respetable y el asombro de la prensa internacional, mientras Pedro y sus mariachis entonan un corrido de victimismo y propaganda para justificar sus travesuras políticas y desdeñar al Financial Times.

En la Galicia del calor fresquito y la mantita de perseidas por las noches, Alberto aguarda su turno para devolver a la derecha lo que ganó y perdió de una tacada aquel julio del 23 y durante el marianismo pasivo y errático del procès. La cosa promete una rivalidad en la cumbre como la de Mbappé y Lamine Yamal, si bien cada día que logra sobrevivir en el poder es una victoria del presunto sospechoso. A la vista de cómo se las gastan los Leireabalistas y los Cerdán de la necedad culposa cabe esperar un nuevo adulteramiento de saña electoral para seguir copiando parecidos con la Venezuela de Chávez, Maduro y los culebrones de sobremesa. Los altavoces sincronizados se multiplican en el reino de Pedro, mientras a Feijóo le sacuden con Jumilla, Abascal y toda la batería de misiles del relato que los creadores de opinión ingenian para mantener limpio el patio de Pedro que huele a podrido de alcantarilla.

Sopla el viento del norte sobre las playas de España, mientras el fuego de la palabra y los montes se extiende como un acelerador de política quemada. Recuperado el opio futbolístico del pueblo, derechas e izquierdas ya pueden hacer paralelismos de entusiasmo forofo con el Madrid y el Barça. Puro hooliganismo de demagogia y sectarismo que no atiende a razones ni entiende de equidad ni compostura. En política, Sánchez juega a ser un mal imitador de Negreira, bajo amaños de partidos en Tribunales como el Constitucional o federaciones institucionales como la Fiscalía y la Abogacía del Estado. Todo es más fácil con una ayudita arbitral y el relato acompasado de los medios afines y entregados a la subvención y la subversión de la verdad. Los pseudo medios críticos están en el destierro de la disidencia y la neutralidad como insolentes rebeldes que se levantan contra la tiranía arbitraria y arbitral de su amo. Puede que un día no muy lejano España se plante ante esta política divisiva de la polarización y del guerracivilismo añejo tardo sanchista con el que nos intentan doblar la voluntad del cambio y la necesidad de una regeneración profunda de nuestra averiada democracia. Seamos, pues, libres y rebeldes para recuperar la igualdad y las libertades distorsionadas por el Frankenstein del poder. Un monstruo creado con favoritismos, engaños y mentiras en el delirio de gobernanzas sin límites ni escrúpulos. Camino de septiembre, España se apresta a una terapia política con la que tratar la enfermedad incurable de la ambición y del poder, que indebidamente mezclados causan la metástasis del sistema y la muerte prematura de un sano futuro. Y en ese revés cancerígeno de la muerte, nos dejó un socialista entero de arriba abajo como Javier Lamban, que en sus últimos tiempos replicó con cordura, honestidad y coherencia al sanchismo desmelenado. Lambán, que en paz descanse, no fue un simple Pepito Grillo como Page, González o Guerra. Lambán fue la conciencia del socialismo tradicional y necesario, y el azote obligado de un sanchismo abusivo y soberbio que debilita la fe en los políticos y acaba con la imagen de la buena política. Se echará de menos la voz crítica de Javier Lambán, porque sus palabras retumban como plegarias del viejo Psoe contra los pecados imperdonables del sanchismo.

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