Juan José Feijóo
La “fachosfera”
MORRIÑA.COM
Este 11M de ingrato recuerdo asistimos al no a la guerra como pancarta electoralista del sanchismo sin que haya desaparecido la amenaza del terrorismo islamista. Como quien resucita a Franco, la izquierda reanima el carcamal trío de las Azores en un plis plas, con esa superioridad moral tan atrevida e hipócrita como falsaria. Este poder de imposturas, improvisaciones y relativismo ético es capaz de decir una cosa y hacer la contraria en el intervalo de lo que dura la lectura de un eslogan mitinero fácil de repetir y recordar. Porque mientras Pedro el pacifista ondeaba una bandera blanca de instituto ante toda España, 20 aviones de guerra salían de territorio español para atacar Irán en la operación “Furia épica”. Y mientras el aparato de propaganda sincronizado activaba el hippie happy que todos los progres llevan dentro, el sanchismo Frankenstein mandaba a Chipre nuestra mejor fragata en labores pacifistas para defender ese territorio europeo de los ataques iraníes y ayudábamos a derribar un misil iraní en Turquía.
Para furia épica esa con la que se maneja la política de la mentira, la gobernanza de cálculo electoral o la palabrería retórica del aspirante a estadista mundial
La furia épica que a todos nos motiva es la paz como instrumento de convivencia mundial. Nadie quiere la guerra, igual que no queremos los atentados terroristas, las violaciones o los asesinatos de la violencia de género. Sin embargo, a veces sucede y contra la tiranía, la vulneración de los derechos humanos, la vejación de mujeres y homosexuales, el enriquecimiento de uranio con fines nucleares y el asesinato indiscriminado de 50.000 opositores es legítimo emplear la fuerza. Se suele decir que para ganar la paz hay que hacer la guerra, pero aún en el peor de los escenarios conviene no frivolizar con el pacifismo de salón y actuar con la debida madurez cuando se trata de tomar decisiones que afectan a la seguridad y defensa de un país en su desempeño como nación dentro de una política común colectiva. Hablo de la Unión Europea y de la OTAN como factores que nos obligan en el contexto mundial de la Alianza Atlántica y de Europa.
Para furia épica esa con la que se maneja la política de la mentira, la gobernanza de cálculo electoral o la palabrería retórica del aspirante a estadista mundial. Hasta el 8M feminista usó el “No a la guerra” en el todo vale de la izquierda. Desde que Sánchez vetó el uso de las bases de EEUU en España, buques y aviones siguieron saliendo de aguas y suelo españoles. Sin duda una contribución épica que enfurece a los amigos de la verdad, y mancha de nuevo el expediente del sanchismo, maestro en generar confusión y engaño para obtener rédito político. La furia no deja de ser una exaltación de la cólera, un arrebato emocional de la ira. La épica es la epopeya de lo heroico, la grandeza extrema del comportamiento humano. Furia épica es una buena definición para el ataque a Irán del trumpismo, tan aficionado a bautizar con grandilocuencia sus actos de guerra. Pero en el fondo, Sánchez se ha contagiado tanto del extremismo radical que todo lo que toca lo convierte en furia épica electoral con el afán de movilizar a sus votantes y dividir a los españoles.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Juan José Feijóo
La “fachosfera”
Manuel Herminio Iglesias
DENDE SEIXO-ALBO
Patriotas de bandeira
Jenaro Castro
MORRIÑA.COM
Furia épica
Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
El tranvía
Lo último
DISPOSITIVO ANTIATRAGANTAMIENTOS
Los comedores escolares de Ourense refuerzan su seguridad
DAÑOS NATURALES
El paseo fluvial de Arnoia, arrasado por el temporal