Fermín Bocos
El fusible de la crisis de Ceuta
El éxito es euforia total un día y el fracaso, la decepción más absoluta poco después. El estadio de O Couto fue un buen ejemplo en un fin de semana de lágrinas el sábado por un descenso del Ourense CF y seguro que también algunas ayer porque acaricia el ascenso la UD Ourense.
Ciudades como Girona han pasado en tiempo récord de competir en la Liga de Campeones a jugar en Segunda y A Coruña de ver al Deportivo jugando en Espiñedo a regresar a Primera División. Todo es tan fugaz que asusta ver la foto de Dani Carvajal poniendo la primera piedra de la Ciudad Deportiva de Real Madrid ahora que deja el club con seis Champions en el palmarés. Hasta Florentino Pérez se marchará. Ahora o después, pero el mejor presidente de la historia del fútbol, y quizá también del deporte, dejará su sitio.
El éxito es euforia total un día y el fracaso, la decepción más absoluta poco después. El estadio de O Couto fue un buen ejemplo en un fin de semana
Pero pocos ejemplos tan rocambolescos como el vivido el sábado en Pasarón. El Pontevedra celebró por todo lo alto la presencia en el play off de ascenso a Segunda y unas horas después se quedaba ojiplático porque lo dejaban fuera. Ningún rival le marcada un gol ni error propio lo condenaba, estaba fuera porque las normas de competición habían equivocado hasta a los equipos implicados. Incredudilad primero e impotencia después. No hay consuelo, pero la rueda volverá a girar y, tarde o temprano, será el Pontevedra el que celebre.
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