Miguel Abad Vila
VIDA SANA
Prevenir hoy, salvar mañana
Se dice que “pan y circo” son básicos para mantener a un país en el pesebre. Cuando el pan escasea, o no se reparte bien, el circo es entonces primordial.
Senegal y Marruecos disputaron en enero la final de la Copa África -equivalente a la Eurocopa- desarrollada en Marruecos con incidentes y polémica.
Aparte del impresentable trato al rival y su afición -de un país que pretende organizar un Mundial- el conflicto sucedió en los minutos finales. Cuando el árbitro anuló un gol a Senegal y señaló un penalti a favor de Marruecos.
Senegal abandonó el campo en señal de protesta, violando entonces las normas 82 y 84 del reglamento. Cierto es que regresaron unos minutos después y todos aceptaron continuar el partido.
Cosas del fútbol. El nacido español Brahim Díaz falló el penalti y Senegal marcó un gol en la prórroga, ganando el campeonato. Un desastre para el reino alauí, un éxito para la república senegalesa.
Terminado el encuentro, comenzó la guerra en los despachos. Marruecos recurrió a la Confederación Africana -donde tiene mucho poder- y exigió la sanción a su rival por abandono de campo. La CAF decidió a su favor, proclamándole campeón.
Lejos de aceptar la sanción, Senegal se declaró en rebeldía. Eludiendo recurrir a la corrupta CAF, lo hizo ante el Tribunal Internacional del Deporte (TAS). Entiende que lo ganado en el campo debe quedar ahí. Por si acaso, resguarda el trofeo en una base militar, de la que sólo se mueve para mostrarla en actos puntuales. También se niega a devolver el premio de 10 millones de dólares por campeón.
Un conflicto sin precedentes. Un circo para entretener a dos pueblos con el nuevo opio de los pobres.
La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) aprobó una serie de normas para “dinamizar el juego” y “evitar pausas innecesarias”, en especial cuando la pérdida de tiempo favorece a uno de los dos equipos.
Entre otras medidas, se establece un máximo de 8 segundos con el balón en manos del portero y máximo de 30 segundos en el cambio de jugadores. Se obligará a permanecer 2 minutos fuera del campo a quien requiera atención médica puntual y se intentará añadir todo lo perdido en el llamado tiempo de “descuento”.
Es decir, que en lugar de liberar al árbitro y ayudantes para centrarlos en la siempre compleja observación del juego, se les añaden absurdas cargas adicionales. Serán motivos de nuevas polémicas y más presión para un estamento vapuleado -cuando interesa- por clubes, entrenadores, jugadores, afición y medios de comunicación.
La FIFA sigue eludiendo la evidencia. Hay que mejorar el juego. No se trata de “modernizar” porque sí. Se trata de hacerlo más lógico, eficiente y atractivo. Aliviando la responsabilidad que soporta el árbitro.
La solución es sencilla, pero obliga a ser valiente. El juego demanda la instauración del reloj a tiempo parado. Se podrá discutir si 35, 30 o 25 minutos por parte -buscando la equivalencia a la duración de un partido actual- pero su instauración es necesaria desde hace décadas.
Esta fórmula cortaría de raíz todas las demoras interesadas de tiempo y la aplicación del descuento, descargando al árbitro de cálculos e interpretaciones.
¿Se atreverá la FIFA a afrontar este tabú? Lo dudamos. Es más cómodo aumentar la burocracia de normas y adornar con telas invisibles a un rey desnudo.
Marruecos es una dictadura en forma de monarquía donde el Rey Mohamed VI y la élite que le respalda gobierna sobre una supuesta democracia parlamentaria. El Rey es también máxima autoridad religiosa. Es un país musulmán, donde se permite la poligamia y se castiga homosexualidad, las relaciones prematrimoniales, la libertad sindical o el asociacionismo. Es aliado de Estados Unidos e Israel, a quien le compra el armamento que dice rechazar España. Siendo nuestro mayor enemigo natural e incompatible en el aspecto social, colabora con España en la ruinosa organización del Mundial 2030, recibiendo de nuestro gobierno más de 1.000 millones de euros. La dictadura alauita aprovecha su crecimiento deportivo -en especial del fútbol- para mejorar su imagen internacional, aunque la situación interna sea paupérrima y claramente opresiva en el Sáhara. Se denomina “Morocco Gate” a una estrategia de sobornos para asegurarse eventos, contratos e influencia en altas esferas europeas. ¿También la final del Mundial?
África es un continente tan maravilloso como desconocido. El fútbol es un deporte creado para las carencias de este continente, ya que sólo se necesita una pelota. Esta guía, elaborada por el periodista argentino Pancho Jaúregui -con una segunda parte a cargo de la misma editorial- es fundamental para conocer todo un universo de países, culturas y la peculiar concepción de cada una sobre este deporte. Aunque Marruecos, Egipto o Nigeria ocupen mayor espacio, Jaúregui intenta que ningún país se quede en el tintero.
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