El futuro de Ábalos

Publicado: 20 nov 2025 - 01:55
Opinión en La Región
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Decía ayer y con razón Emilio García Paje en un encuentro de prensa, “si te torea tu núcleo duro y no te enteras eso tiene un análisis y tiene sus consecuencias”. Cierto es sin duda alguna a pesar de que el presidente castellano, y dentro del descontento que ha ido introduciendo estos últimos tiempos, ha ido amagando pero no dando y ha procurado ser respetuoso con el poderosísimo compañero Sánchez probablemente convencido de que, si el compañero Sánchez se empeña en hacerle daño, lo puede pulverizar como ha pulverizado a todos los que han intentado poner en duda su credibilidad desde posiciones críticas. Sánchez no ha perdonado una disidencia desde que está en el poder, y se ha comportado de la manera más cruel y desconsiderada con los compañeros de partido que han osado enfrentarlo. Por eso, Paje dosifica prudentemente su oposición y procura, por la cuenta que le tiene, tirar la piedra y esconder la mano.

El clima bananero y absurdo que rodea al Gobierno, propone una situación tan desquiciada que ya no da para más

Pero verdad es también que, a pesar de la burda manipulación de Tezanos, que ayer otorgaba una victoria holgada al PSOE del 31% en virtud de criterios que solo él conoce, la situación está llegando a un límite imposible de contener por muchos parches que se coloquen echando mano de todas las instituciones estrictamente colonizadas por el sanchismo para que operen a su servicio desde la prensa amiga a ciertos tribunales. Ayer, la fiscalía solicitaba 24 años de cárcel para José Luis Ábalos el mismo día en que Marlasca prometía que como ministro de Asuntos Exteriores, no se había enterado de nada de esto en sintonía con lo que expresa Sánchez sobre sus camaradas de automóvil, cuando se echaron a la carretera para reconquistar sus privilegios y degollar de paso a todo el que se había posicionado en contra. Si la Fiscalía pide 24 años para Ábalos, es que aspira a encerrarlo de por vida y tirar al mar la llave.

El clima bananero y absurdo que rodea a un Gobierno desnaturalizado y desautorizado, y a un presidente metido en uno de los líos más dramáticos de la historia política del país, propone una situación tan desquiciada que ya no da para más hasta el punto de que crece la opinión de que Sánchez no quiere abandonar su puesto porque no puede, porque lo teme y porque no le dejan. Si claudica, igual la UCO le mete mano.

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