Gallegos en Venezuela

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 06 ene 2026 - 01:55

Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Las jornadas que se están viviendo en Venezuela harán que muchas familias gallegas, en ambos lados del Atlántico, sientan su ánimo encogido. Mi experiencia, limitada, de aquel país y de las comunidades en las dos orillas, me permiten describir algunas experiencias que, a lo largo de los años, he ido recogiendo. Estuve por primera vez en Venezuela antes de la llegada del chavismo e inmediatamente después del llamado Caracazo de 1989, unos disturbios extendidos a las principales ciudades del país en protesta por algunas reformas impulsadas por el entonces presidente de la República, el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez. En aquel momento la sociedad venezolana y, dentro de ella, la comunidad gallega, eran reticentes a un sistema político que, ya entonces, se caracterizaba por altas cotas de corrupción y descomposición interna. Las opulentas décadas de los cincuenta y sesenta habían quedado atrás, si bien la buena posición ganada por una estimable parte de la comunidad gallega, hacía todavía llevadera la creciente incertidumbre. No obstante, buena parte de los llegados al país en los años dorados del petróleo y en el que todo estaba por hacer, empezaban a rumiar el posible regreso a la tierra, a Galicia. Los negocios emprendidos y, sobre todo, los hijos y hasta los primeros nietos nacidos en el país americano, actuaban como inevitables anclajes al país adoptivo.

Los pioneros que abrieron Venezuela a otros vecinos de Galicia, mantienen una prudente cautela y son esquivos a la hora de enjuiciar, incluso desde aquí, los acontecimientos políticos de allí

Solo el agravamiento de la situación económica con el chavismo y el deterioro, aún mayor, del clima social, empujaron a muchos a plantearse el regreso o, cuando menos, la repatriación de algunos capitales allí obtenidos. La extorsión, los secuestros exprés, la infiltración de grupos parapoliciales y paraestatales en las redes de la delincuencia hasta formar un todo indistinguible, descompusieron la normalidad de la vida allí y traído las cosas hasta el punto que ahora conocemos. Pero incluso en esta situación, la inmediatamente anterior al capítulo ahora abierto con la extracción de Maduro, son muchos todavía los gallegos de primera y segunda generación que desarrollan allí sus vidas y actividades. Los negocios, mal que bien, se mantienen en Caracas y las grandes ciudades; las familias se reparten en ambas orillas y todo ello lleva a que particularmente los pioneros que abrieron Venezuela a tantos otros vecinos de Galicia, mantengan una prudente cautela y sean absolutamente esquivos a la hora de enjuiciar, incluso desde aquí, los acontecimientos políticos de allí.

En líneas generales, la comunidad gallega en Venezuela no ha sido simpatizante del chavismo. La curiosa sensación de fascinación y distancia cultural que, en el país caribeño, despierta el gigante del norte, aconseja no precipitar juicios ni acontecimientos. Al fin y al cabo, la doctrina Monroe, ahora blandida por Trump para enseñorear el subcontinente, nunca fue tomada con pacífica consideración por las orgullosas repúblicas bolivarianas.

Contenido patrocinado

stats