Garrapatas: un riesgo en expansión

TRIBUNA

Publicado: 29 jun 2026 - 06:10
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La confirmación reciente de un nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España ha puesto nuevamente el foco sobre un problema sanitario crece de manera silenciosa. Ya no se trata de anécdotas esporádicas circunscritas a ámbitos concretos. Desde 2016 se han registrado 21 casos en nuestro país, 6 de ellos mortales. Sin embargo, los expertos advierten de que estos datos representan sólo la parte visible de una realidad mucho más amplia, la de las enfermedades transmitidas por garrapatas.

Cuando pensamos en estos diminutos artrópodos solemos asociarlos al campo, a los paseos por el monte o a las actividades ganaderas. Pero esta situación ha cambiado. Después de los sempiternos mosquitos, las garrapatas son a día de hoy unos de los principales vectores de enfermedades infecciosas en el mundo. Y su presencia se extiende cada vez más, incluso en los entornos urbanos.

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, causada por el virus homónimo, no es quizás la enfermedad más frecuente, pero si la más llamativa debido a su gravedad. Solo una minoría de las personas infectadas desarrolla síntomas importantes. Mucho más habituales son la enfermedad de Lyme, causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, especialmente común en el norte de España, o las distintas rickettsiosis, un grupo de infecciones bacterianas que cada año provocan cientos de casos.

¿Por qué están aumentando estas enfermedades? Las razones son múltiples. La alteración de los patrones climáticos desempeña un papel fundamental. El incremento de las temperaturas favorece la supervivencia y reproducción de las garrapatas y prolonga los periodos del año en los que éstas permanecen activas. A ello se suma el crecimiento de poblaciones animales que actúan como huéspedes, entre ellos especies silvestres como ciervos, jabalíes y conejos, pero también ganado doméstico, sobre todo vacuno, ovino, caprino y equino.

También han cambiado nuestros hábitos, porque cada vez realizamos más actividades al aire libre y nos desplazamos con mayor frecuencia entre distintos territorios. Además, numerosos estudios han constatado que las garrapatas ya no son exclusivas de los espacios rurales. Pueden encontrarse en parques urbanos, zonas verdes periurbanas y áreas recreativas frecuentadas por miles de personas.

Ante este escenario, la prevención tiene una importancia fundamental. Medidas sencillas como utilizar ropa que cubra brazos y piernas durante las excursiones, aplicar repelentes adecuados y revisar el cuerpo tras regresar del campo pueden reducir notablemente el riesgo de picadura. Del mismo modo, resulta esencial fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica y los programas de control previstos en el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores.

Se estima que las garrapatas existen en este planeta desde al menos 100 millones de años, contemporáneas de los dinosaurios. Forman parte de nuestro entorno natural y probablemente seguirán haciéndolo durante mucho tiempo. La clave es generar conocimiento. Comprender cómo evolucionan estos riesgos y adoptar medidas preventivas razonables constituye la mejor herramienta para convivir con una realidad que ha dejado de ser un fenómeno exclusivamente rural.

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