La gran mentira de la vivienda: el problema es la oferta

Publicado: 29 jun 2026 - 01:50
Opinión en La Región
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La crisis de la vivienda que atraviesa España no es fruto de la casualidad ni de una coyuntura pasajera. Es la consecuencia directa de un desequilibrio estructural que se ha ido agravando durante los últimos años y que, lejos de corregirse, ha sido alimentado por políticas públicas estatales totalmente equivocadas e incapaces de abordar las causas reales del problema. El resultado es evidente: la demanda crece con mucha más intensidad que la oferta disponible, impulsando una escalada continua de los precios de compra y alquiler que expulsa del mercado a una parte creciente de la población. La magnitud del problema queda reflejada en un dato revelador: cerca del 90% de las familias que viven de alquiler carecen de capacidad de ahorro suficiente o de acceso a financiación para adquirir una vivienda en propiedad.

A primera vista, la solución parece sencilla: construir más viviendas. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. La oferta residencial en España es incapaz de responder con la rapidez necesaria al crecimiento de los hogares y al aumento de la demanda. La consecuencia inevitable es una presión constante sobre los precios. El Banco de España, en su informe anual de 2025, identifica con acierto algunos de los principales obstáculos que impiden ampliar la oferta residencial. Entre ellos destacan la escasez de suelo finalista, la lentitud de los procesos urbanísticos y las dificultades asociadas a la planificación y gestión del suelo. Son factores que condicionan decisivamente la capacidad de construir nuevas viviendas allí donde más se necesitan.

Pero el problema no termina ahí. Existe una segunda realidad, menos visible, aunque igual de determinante: la debilidad productiva del propio sector de la construcción. Durante años, la actividad ha sufrido una pérdida de capacidad operativa derivada de la falta de mano de obra cualificada, la caída de la productividad y el reducido tamaño empresarial de gran parte de las compañías. Por ello, pretender resolver el problema únicamente mediante controles y topes de precios o intervenciones del mercado de la vivienda solo contribuye a empeorarlo todo aún más. Porque el verdadero cuello de botella está en la oferta. Por eso es imprescindible incrementar la densidad edificatoria de los suelos actualmente en proceso de transformación urbanística.

Mientras estas reformas siguen pendientes, los precios continúan avanzando a uno de los ritmos más elevados de los últimos años. El mercado de segunda mano lidera gran parte de esta subida, aunque la vivienda nueva tampoco logra cubrir la creciente demanda. La misma tensión se observa en el mercado del alquiler, donde los nuevos contratos registran incrementos muy superiores a los de los contratos vigentes, una señal inequívoca de que la escasez de oferta está llevando al límite la capacidad financiera de numerosos hogares.

La conclusión es evidente: en una España elefánticamente burocratizada, sin más suelo disponible, sin una gestión urbanística ágil y sin recuperar la capacidad productiva del sector constructor, será imposible cerrar la brecha entre oferta y demanda. Negar esta realidad es, sencillamente, seguir alimentando el problema de accesibilidad a la vivienda.

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