Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
Brujería en Atlanta
TAL DÍA COMO HOY
La genial historia de amor entre el rebelde Danny Zuko (John Travolta) y la inocente Sandy Olsson (Olivia Newton-John) se estrenó en Nueva York el 16 de junio de 1978.
Fue la adaptación cinematográfica del musical que se había estrenado en Broadway en 1972.
No vamos a contar aquí el argumento porque probablemente no haya nadie en el mundo de más de 30 años que no la haya visto. A pesar de haber sido producida como una película de “de segunda” para la Paramount, Grease tuvo un éxito tan descomunal que, a día de hoy, sigue más vivo que nunca.
Grease es una de las películas con las mejores escenas de baile de la historia del cine y triunfa en casa reposición televisiva, aunque hayamos perdido la cuenta de cuántas veces la hemos visto.
La carrera de sus protagonistas, sobre todo la de John Travolta, se vio impulsada al infinito y más allá después de este super éxito. Lo curioso es que, en la película, los actores tenían todos entre 25 y 35 años y, sin embargo, daban vida a adolescentes en el último año de colegio.
En 2020. Grease fue seleccionada para su conservación en el Registro Nacional de Películas por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerado un filme “cultural, histórico y estéticamente significativo”.
La palabra “tango” fue seleccionada para representar la letra “T” en el alfabeto radiofónico de uso global. Su etimología ha sido y sigue siendo objeto de múltiples teorías y fuertes controversias.
Las teorías sobre el origen de la palabra “tango” se remontan a la edición del Diccionario de la Real Academia Española de 1914, en la que se decía que provenía del latín tangere, afirmación eliminada en las ediciones posteriores.
Los lenguajes de los esclavos llevados a Argentina, principalmente pertenecientes a etnias del Congo, el golfo de Guinea y el sur de Sudán, contenían ya la palabra “tango” para referirse a los “lugares de reunión”.
Como última curiosidad de lenguajes creados por el uso nos referimos al lenguaje Lunfardo.
El Lunfardo y el Tango nacieron juntos en los prostíbulos de Buenos Aires a fines del siglo XIX.
El lunfardo es un producto de las lenguas de las corrientes inmigratorias de finales del siglo XIX y principios del XX y nace en el hacinamiento de las prisiones por la necesidad de comunicarse.
La palabra “lunfardo” tiene su origen en el gentilicio “lombardo”, término que llegó a ser sinónimo de ladrón porque los lombardos fueron, en muchos casos, en el siglo XVIII, usureros y prestamistas, actividades por entonces impopulares.
Con el tiempo, lombardo derivó en lunfardo.
Sin embargo, más tarde se descubrió que el lunfardo era compartido por grandes sectores de la población y que, lejos de ser un código marginal, había sido incorporado a la vida cotidiana y difundido a través de expresiones artísticas como el tango o el sainete.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
Brujería en Atlanta
Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
A cantiga da queimada, recuerdo del Festival del Miño, sigue viva
Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
Grease
Roberto González
Hugo Álvarez: los valores también juegan
Lo último
ESCRITOR CUBANO
Un habanero en su atalaya ourensana de la Plaza Mayor
ASAMBLEA EL 25 DE JUNIO
El Arenteiro necesita clarificar su futuro
EN SERVICIO EN 2030
La variante exterior pone fin a las obras de plataforma entre Taboadela y Rante