Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Inmortalizados los versos del poeta habanero José Martí, con la melodía guajira de Joseíto Fernández, es Guantanamera una canción popular, versionada por multitud de intérpretes y grupos musicales y, aunque su origen se sitúa en los años 20 del pasado siglo XX, es la más conocida canción patriótica cubana, adoptada también como banda sonora de la Revolución, desde el derrocamiento de Fulgencio Batista hasta la instauración del poder de Fidel Castro.
Quizá, unos de los versos más conocidos, y de interés para la cuestión que nos ocupa, son aquellos que hablan de la riqueza: “Si los que tienen la plata/ y los dueños de la tierra,/ no las reparten sin guerra,/ de ir a la guerra se trata”.
Precisamente es ahí donde se arrulla el planteamiento obtuso de la Ministra de Trabajo, porque, entendiendo el concepto de “plata” como dinero, la estrofa no alienta a movilizar el esfuerzo popular para obtener dinero mediante el trabajo para comprar después tierra. No. Se limita a animar a la población a unirse en las armas para arrebatar los bienes que otros disfrutan, ya sea por herencia, desde el momento en que sus antepasados los obtuvieron y ellos los administran, o bien porque los hayan obtenido mediante su propio afán.
Lo bueno viene a la hora de hacer las partijas de lo expoliado, porque, si bien por un lado, de todos es conocido que el que reparte se lleva siempre la mejor parte, por el otro está la cuestión de que la riqueza, cuando no se trabaja, se agota, porque del mismo modo que no hay poco que no llegue, tampoco hay mucho que no acabe. He ahí la enjundia de todo este asunto, ya que, aparte de que cuando Yolanda Díaz abre la boca sube el pan, planeando sobre ella la duda de si es tonta o mala, queda en evidencia que es absolutamente incongruente: arrebatar la riqueza para repartirla no va a convertir a nadie en rico sino a todos en pobres.
El verdadero odio se enraíza en usted que, por pura ignorancia, aborrece a los empresarios, hasta el extremo de imponer de soslayo el neologismo de emprendedores y emprendimiento
La razón hay que buscarla en su dialéctica arcana e incomprensible, o aproximadamente se le entiende, cuando afirma que los empresarios odian a los trabajadores, visión de lo más estúpida de su marxismo romántico que de la mínima coherencia. Veamos, señora ministra, si según usted la fuerza de trabajo es la octava maravilla del mundo al producir beneficios, solo a alguien con disfunción cerebral se le puede ocurrir que los empresarios odien a la gallina de los huevos de oro. El verdadero odio se enraíza en usted que, por pura ignorancia, aborrece a los empresarios, hasta el extremo de imponer de soslayo el neologismo de emprendedores y emprendimiento, para lo que en realidad no es otra cosa que empresarios y empresas, cuya riqueza no está en su caja de caudales, sino en crear empleo, cosa que usted no sabe ni cómo se hace.
Para hacerle coro está su palmera Sarah Santaolalla, sobre la que también planea la duda de si es mala o tonta, y que en un arrebato que acerca su pensamiento al zénit de la tara, afirmó -casi seguro que sin entender siquiera la barbaridad que pregonaba- que el hecho de que desaparecieran un montón de autónomos es magnífico porque indica que se crea empleo de calidad. ¿Pero dónde? ¡Otra que está en la luna de Valencia! Los autónomos desaparecen porque su situación de precariedad no les permite mantener la actividad, razón por la que la Ministra de Trabajo no quiere incluir a los autónomos mayores de 52 años en los beneficios por desempleo. Seguramente porque es consciente de que ese beneficio social es en muchas ocasiones superior al dinero que ingresan mensualmente, no vaya a ser que haya una espantada y esos autónomos que los gamberos de CCOO y UGT afirman que ganan tanto, echen la llave para conformarse con un salario social.
¿Por qué esa insistencia en satanizar al empresario? Pues para empujar al cierre de las empresas, y que todos se tengan que ponerse a la fila para sobrevivir con una paga estatal de 200 euros y la cartilla de racionamiento, porque al parecer, según la Ministra, esa es la felicidad más cercana al paraíso, por supuesto cubano. Dicho así, cada cual deduzca si mala o tonta. En definitiva, ¿conoce usted a alguien que quiera huir del capitalismo a Corea del Norte?¡Pues eso!
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