Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
Del mismo sitio al mismo lugar
RECORTES
Ha sido el español de toda la vida un pueblo que le ha rendido culto al do de pecho y al aquí estoy yo desde mucho antes de los tiempos de Chindasvinto. Somos, ellos y ellas, guapos de frente y de perfil, valientes hasta no poder serlo más, irresponsables para lo mejor y lo peor y simple y llanamente magníficos. Son las nuestra virtudes extremas que se manifiestan en los momentos más difíciles y que se dan por generación espontánea y sin que en ello intervenga el lugar de nacimiento e incluso la pertenencia social. Nuestra historia está repleta de perfiles como los de Agustina de Aragón o Blas de Lezo, María Pita, Daoiz, Velarde o Manuela Malasaña. Perfiles de santos laicos como Gaudí, damas sublimes como Teresa de Cepeda, locos y locas egregios como Cristóbal Colón o Isabel la Católica que se pusieron de acuerdo para jugársela a una sola carta y descubrieron un continente nuevo.
La guapeza de alma y de ánimo se pega y se le ha pegado a Ilia Topuria que aunque es georgiano de nacimiento, es español y de los más característicos
Decía Salvador Dalí, uno de tantos visionarios como una jaula de grillos que nos distinguen y nos caracterizan –también nos hacen grandes- que el destino de los españoles está decisivamente marcado por su condición espiritual capaz de elevarse hasta lo más alto y descender a lo más profundo y que un ejemplo de esta vocación irrevocable es el hecho innegable de que España, por mediación de talentos tan egregios como De la Cierva y Peral, inventaron el autogiro y el submarino. Es cierto que el genio de Cadaqués recurría a la astracanada con cierta frecuencia, pero cierto es también que en este caso la razón le asistía. La astracanada también es muy nuestra para bien o para no tan bién y si no es así, que le pregunten a los herederos de Pedro Muñoz Seca al que su gusto por el astracán le costó la vida.
Todas estas reflexiones vienen a cuento por lo que nos ha pasado estos últimos días. La guapeza de alma y de ánimo se pega y se le ha pegado a Ilia Topuria que aunque es georgiano de nacimiento, es español y de los más característicos, y estaba contagiado de guapeza hasta que la han puesto la cara como un cuadro de Picasso y ha salido del octógono en ambulancia camino del hospital. De la selección española que también ha pecado de galanteo en seco y ha rozado el ridículo en su debut, ya hablaremos.
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