José Luis Fernández Carnicero
Novos tempos para o ensino
RECORTES
La presencia de Fernando Marlaska en la jura de bandera de una promoción de la Guardia Civil en Baeza, se ha coronado con una pitada dedicada al ministro como hacía mucho tiempo que esa situación no se producía si es que se ha producido alguna vez. Es muy doloroso que esta situación se produzca y supongo que el ministro y juez en excedencia ha tenido que pasar uno de los peores tragos de su vida, pero las cosas como son, el comportamiento del ministro y del presidente del Gobierno en un momento sumamente delicado de su largo periodo de responsabilidad gubernamental, no puede disculparse por mucho que Marlaska apele a la necesidad de coordinar el espinoso asunto del crucero que llevaba a bordo un temible virus. La coartada ha sonado a falsa, y es incluso peor haber echado mano de una disculpa tan burda –Sanidad y Defensa estaban presentes en el proceso- y el titular de Interior podía haberse programado perfectamente para cumplir con su obligación y presidir las honras fúnebres por dos veteranos guardias civiles muertos durante una operación de caza y captura de narcotraficantes que, para colmo de males, la candidata socialista a la Junta de Andalucía catalogó como accidente laboral hasta que aquellos que debería vigilar su errático camino se dieron cuenta de la tragedia y la conminaron a que lo arreglara del mejor modo posible apelando a su cuenta de X que es el modo menos traumático de arreglar un desafuero.
Llueve sobre mojado con la Guardia Civil y existe en el cuerpo que es mayoritariamente ejemplar e imprescindible para cubrir todos los frentes posibles por tierra, mar y aire, una cierta sensación de abandono, dejadez y falta de respeto. La Guardia Civil no ha conseguido que el Gobierno considere su actividad como profesión de riesgo y la última de esas peticiones que hace la número veintiuno, ha vuelto a ser rechazada. Esa condición implicaría una mejora salarial sustanciosa y un ámbito profesional y personal mucho más favorable. La Guardia Civil ha sufrido presiones e incluso vejaciones por su impecable e inmisericorde investigación que afecta a personas relacionadas con el Gobierno. Llueve en efecto sobre mojado. Y no escampa.
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