Me gustaría vivir más allá del "es lo que hay"

TENSAR EL ARCO

Ourense se halla aislada del circuito gallego de giras literarias, pero esto es solo la superficie, hay un problema estructural mucho más profundo: la desidia frente a la cultura como derecho y mecanismo de supervivencia social.

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Hay males que no tienen una solución inmediata, pero un primer paso bien puede ser advertir su presencia. Sigo a un autor que publica con Planeta. Lo sigo porque sus libros me parecen inteligentes y honestos; y muchas de sus verdades resuenan con mi sistema de valores y creencias. Pese a esta simpatía, se me dificulta mucho asistir a una presentación de sus libros para que me firme su novela más reciente: simplemente su editorial obvia Ourense de sus planes estratégicos.

Es algo que sucede con una larga lista de autores potentes a quienes se les conduce en sus giras por Galicia, tan solo a través del eje Vigo-Santigo-A Coruña. ¿Tienen algo contra Ourense, Penguin Random House o Planeta? No, definitivamente. Se trata, básica y llanamente de que la antaño “Atenas de Galicia” no cuenta con las infraestructuras comerciales y culturales capaces de ofrecer un retorno de inversión. Un experto en contraargumentación podría objetar que es un problema irresoluble asociado a densidad poblacional de unos escenarios respecto a otros. Esta sería una razón parcial, defendible, pero solo a medias. No solo nos faltan en Ourense una Casa del Libro, un Fnac, o un Corte Inglés; nos faltan estructuras legitimadoras, proyectos innovadores, y sobre todo un frente común que oponga a la desidia cultural algo más que quejas y conformismo.

Las librerías tradicionales de Ourense, aunque mantienen una resistencia heroica y un trato personalizado, a menudo carecen del espacio físico o de los recursos promocionales que las multinacionales del libro exigen para sus autores mas visibles. La percepción externa de Ourense como una “ciudad de paso” bien conectada, pero sin un ecosistema cultural y comercial de destino, refuerza su exclusión. Mientras otras ciudades gallegas utilizan la cultura como una herramienta de posicionamiento exterior (Lugo como Capital de la Cultura del Eixo Atlántico en 2023), Ourense parece centrada en una política de eventos aislados, como la Feria de Educación o los talleres de convivencia, que tienen un gran valor social pero nula repercusión en los circuitos del libro.

Tal vez la salida del laberinto esté en reconocer, desde lo individual y lo social, que las cosas no están bien

Quienes han nacido aquí, e incluso los que hemos venido de fuera, pero hemos asumido la ciudad como nuestra, no podemos conformarnos tan solo con las grandes glorias y nostagias del pasado. Hay que hacer algo. Hay que conspirar por el bien del bien. Mientras que Santiago se vende como el epicentro del conocimiento y Vigo como el motor de la modernidad industrial, Ourense no debe ser identificada solamente como una ciudad termal y de retiro.

Hemos llegado a este punto en que somos ninguneados, no porque nos falte valor en sí, no porque no haya lectores en Ourense, sino porque hemos ayudado a triunfar a la mediocridad con nuestra resignación. La clave esencial radica en pequeñas acciones coordinadas por quienes no vemos en la cultura un lujo sino una forma de supervivencia. Tal vez la salida del laberinto esté en reconocer, desde lo individual y lo social, que las cosas no están bien, y que urge un cambio incómodo para los poderes reinantes. Quiero vivir más allá del “es lo que hay”. Y no soy el único.

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