Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
Han pasado 25 años
TAL DÍA COMO HOY
El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado para siempre en la memoria colectiva como el día en que el terrorismo golpeó el corazón de Estados Unidos y alteró el rumbo de la política internacional.
Veinticinco años después, el mundo sigue recordando los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, una tragedia que dejó cerca de 3.000 víctimas mortales y marcó el inicio de una nueva era en materia de seguridad, relaciones internacionales y lucha contra el terrorismo.
Aquella mañana, diecinueve miembros de la organización terrorista Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales.
Dos de ellos impactaron contra las Torres Norte y Sur del World Trade Center, que acabaron derrumbándose pocas horas después ante la incredulidad de millones de personas que seguían las imágenes en directo por televisión.
Un tercer avión se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, mientras que un cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.
Las investigaciones concluyeron que su objetivo también era un edificio emblemático de Washington.
El impacto de los atentados fue inmediato. Estados Unidos declaró la denominada “guerra contra el terrorismo”, una estrategia que desembocó en la invasión de Afganistán apenas unas semanas después y, años más tarde, en la guerra de Irak.
Las consecuencias geopolíticas se extendieron durante décadas y transformaron la política exterior de numerosas potencias, además de modificar profundamente los sistemas de inteligencia y seguridad aeroportuaria en todo el mundo.
Muchos de los supervivientes y rescatistas han sufrido, además, secuelas físicas y psicológicas
En el plano humano, el 11-S dejó un profundo dolor. Miles de familias perdieron a seres queridos y cientos de bomberos, policías y equipos de emergencia murieron o arriesgaron su vida durante las labores de rescate. Muchos de los supervivientes y rescatistas han sufrido, además, secuelas físicas y psicológicas derivadas de la exposición al polvo tóxico generado por el colapso de las torres.
Hoy, el lugar donde se alzaban las Torres Gemelas alberga el Memorial y Museo Nacional del 11 de septiembre, un espacio dedicado al recuerdo de las víctimas y a la reflexión sobre las consecuencias del extremismo violento.
Cada aniversario, los nombres de quienes perdieron la vida son leídos uno a uno en una ceremonia solemne que simboliza el compromiso de no olvidar.
Un cuarto de siglo después, el 11-S continúa siendo un recordatorio de la fragilidad de las sociedades abiertas frente al terrorismo, pero también del valor de la solidaridad, el sacrificio de los servicios de emergencia y la capacidad de reconstrucción de una ciudad y de un país que, pese al dolor, decidieron mirar hacia el futuro sin renunciar a la memoria.
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