Vivas a Ceuta

Publicado: 10 sep 2026 - 05:05
Opinión en La Región
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Este lunes asistí en Madrid a la intervención del presidente ceutí, Juan José Vivas Lara, en un céntrico hotel de la capital, donde dio muestras del sentido de Estado del que otros carecen en un momento extraordinariamente grave para nuestra integridad territorial. Pude constatar su indignación y desesperación, seguramente con el tamiz de la institucionalidad traída directamente de sus conciudadanos, que lo apoyan masivamente desde hace décadas.

En un mundo de fake news a base de titulares, cambiamos directamente términos como “invasión” por “crisis migratoria”, mutando a “humanitaria” en cuestión de horas. Podríamos perfectamente hablar de “Gobierno fake” contemplando las contradicciones, en minutos, de las declaraciones públicas entre ministros con postales tan diáfanas de la decrepitud del sanchismo como la de Margarita Robles sentada y sin aplaudir mientras sus compañeros de Ejecutivo jalean al de la “playlist” y las recomendaciones literarias desde la Mareta. Esa otra mañana, la de la comparecencia de Sánchez, más de un mes después del ataque a nuestras fronteras, comprobé in situ en el hemiciclo del Congreso cómo una imagen vale mucho más que millones de palabras.

No podemos quedarnos sólo con la expresión “anómala” para referirnos a un inicio de curso en Ceuta donde hace falta contar con personal de seguridad a la entrada de los colegios. Tampoco desoír la advertencia de Vivas ante la posibilidad de un estallido social. Pero lo que es inadmisible es la falta de liderazgo, de determinación y de contundencia de un Gobierno que parece rezar para que otra noticia de calado relegue a un segundo plano la gravísima situación que vivimos. Porque así ha sucedido siempre: una noticia tapa a la anterior. Llámese guerra de Ucrania o escenario en Gaza. De ahí la importancia que tuvieron las concentraciones de ciudadanos ante las casas consistoriales de las principales poblaciones de España. Que no quepa duda alguna: todos somos Ceuta.

Lo contrario de la torpeza, tardanza y pusilanimidad del Consejo de Ministros de Sánchez, que es cualquier cosa menos “ejecutivo”. No es capaz de interpretar el clamor social que exige soluciones y no divagaciones, mucho menos huidas hacia delante

La situación de las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla, oídos además los pronunciamientos públicos de personalidades relevantes marroquíes, exige un análisis serio que concluya con una forma especial de atender su realidad desde el Gobierno del Estado. Una administración, cooperación y determinación específica. Lo contrario de la torpeza, tardanza y pusilanimidad del Consejo de Ministros de Sánchez, que es cualquier cosa menos “ejecutivo”. No es capaz de interpretar el clamor social que exige soluciones y no divagaciones, mucho menos huidas hacia delante. El “de momento” utilizado por Sánchez para descartar inaceptables comportamientos en los servicios de inteligencia y sus implicaciones diplomáticas constituye también una definición perfecta de la falta de rumbo y del timón fallido que dice regentar nuestro país.

Sánchez y sus veintidós compañeros de mesa no han estado, una vez más, a la altura de sus responsabilidades. No pueden asegurar que no han mentido a los españoles en sus explicaciones sobre la invasión de Ceuta. Tampoco pueden negar que tardaron casi un mes en convocar el Consejo de Seguridad Nacional. Las noticias, e imágenes, que nos llegan cada hora nos enseñan una realidad que el Gobierno niega, como cuando Puente escribió hace un mes “otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”. Y es que nos hemos acostumbrado a vivir con un Gobierno que miente y niega lo que pasa; un Sánchez que ante los suyos les habla de su preocupación por el resultado de las elecciones en Sajonia-Anhalt y la victoria de Alternativa por Alemania (AFD), sin mencionar lo que sabe de Marruecos. Por errar, hasta lo hace en la lealtad al rey equivocado.

En las crisis emergen liderazgos y también se sepultan otros. Está claro que Sánchez nos ha dado más razones para que la historia lo juzgue como se merece. También que el presidente Vivas, un referente de convivencia en Ceuta, cuenta con el aplomo y serenidad suficiente para decir lo que piensa y pensar lo que dice. Su admirable dignidad, como dijo Feijóo, contrasta con la indignidad de un Gobierno que ha abandonado la ciudad. Urgen soluciones como urge la verdad. Ceuta es España. Defendámosla. En ello nos va el futuro.

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