¿Quién hará caso a León XIV ?

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 08 jun 2026 - 04:50
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

A falta de escuchar las palabras que pronuncie el papa León XIV en su discurso ante las Cortes Españolas y en el resto de intervenciones que tiene programadas en los actos religiosos y civiles en los que va a participar durante su primera vista pastoral a España, es previsible que su mensaje sea a la vez unívoco y bien distinto al que pronunciaron sus predecesores que visitaron España en distintas ocasiones, algunos varias veces durante su apostolado, como Juan Pablo II y Benedicto XVI, ambos preocupados por cuestiones teológicas, la defensa de la vida, de la familia, de la herencia cristiana de la civilización occidental y de las advertencias a la juventud, mientras que de León XIV se espera algo más y algo más pegado al terreno.

Su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, que se centra en parte en las consecuencias de la aplicación de la inteligencia artificial para volver a poner a la persona en el centro de las decisiones importantes, es una actualización de la doctrina social de la Iglesia, esa que ha inspirado durante años a los partidos democratacristianos y que muchos parecen haber olvidado, arrastrados por la ola ultraderechista que recorre no solo Europa, y que ha arrasado con los partidos conservadores que bebían de aquellas fuentes para imponer una agenda económica, social y política que nada tiene que ver con aquellas pretensiones.

Los dos últimos papas han tenido un conocimiento profundo de lo que ocurre en América Latina y del auge de las iglesias evangélicas -situación que comienza a replicarse en nuestro país- por su labor de acogimiento.

La imagen que proyecta León XIV es la de un nuevo referente moral, pero muchos católicos nacionales se sentían más a gusto o concernidos con las enseñanzas morales de Juan PabloII, tan cercano al Opus Dei, o con Benedicto XVI y su fama de gran teólogo, que con la de un papa que es heredero en cierto modo de su predecesor Francisco, quién sin tocar lo más mínimo ninguno de los dogmas esenciales de la Iglesia, sí abrió algunos debates importantes y pidió que los sacerdotes salieran de las sacristías para acercarse a los fieles que les necesitaban y sintieran su proximidad con un mensaje que habla de solidaridad con los más desfavorecidos. Los dos últimos papas han tenido un conocimiento profundo de lo que ocurre en América Latina y del auge de las iglesias evangélicas -situación que comienza a replicarse en nuestro país- por su labor de acogimiento.

Para quienes firman pactos sobre la prioridad nacional, el discurso de León XIV sobre la migración será un aldabonazo difícil de asimilar, lo mismo que cuando habla de la “paz desarmada” para aquellos que se pusieron de perfil a la hora de condenar el genocidio de Gaza, y que si se oponen a la guerra desatada por Donald Trump e Israel contra Irán es por las consecuencias económica que acarrea.

Cuando León XIV habla, y lo hace en español, para que su mensaje pueda ser bien comprendido a uno y otro lado del Atlántico, es probable que cada cual pueda arrimar el ascua a su sardina, que unos se queden con las apelaciones a la moral tradicional y otros pongan el acento sobre la lucha contra la injusticia y la pobreza, o en la solución multilateral de los problemas y del diálogo como el instrumento para resolverlos. O que traten de ver alusiones a la situación de crispación y polarización que vive la política nacional.

Otra cuestión es si las palabras de León XIV calarán incluso en el seno de la jerarquía católica nacional, si hablará sobre el problema de la pederastia en las instituciones de la Iglesia, y si los obispos españoles se pondrán en sintonía con su mensaje moral, pacifista, a favor de los migrantes o si mantendrán una oposición sorda a las palabras del sumo pontífice.

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