La política y sus protagonistas

Publicado: 27 jul 2026 - 02:10
La Región

Hoy, cualquier encuesta o sondeo que se consulte, en cualquier parte del mundo, refleja el profundo descrédito en que se encuentra la política como actividad y quienes la interpretan o realizan en el día a día. Por eso, por mucho que los políticos y los gobiernos pretendan convencer al pueblo de que todos los bienes de este mundo se pueden conseguir al módico precio del voto, la realidad, que es bien testaruda, demuestra que cuándo el pueblo todo lo fía a los políticos y al sistema renunciando a los más elementales reductos de su libertad y a los valores el Estado de Derecho, el autoritarismo y el populismo aparecen para controlar la vida y la hacienda de los ciudadanos como todavía acontece en no pocas latitudes, en unas más groseramente, en otro con más sutileza.

Durante cierto tiempo, con gobiernos de uno y otro signo, en muchos países del mundo el miedo a la verdad y el temor a la libertad han caracterizado la vida social y la vida pública

En este ambiente, el poder anuncia toda clase de bondades y parabienes. Bondades y parabienes para los que la persona no debe hacer nada, todo lo más, confiar ciega y mecánicamente en los gobernantes de turno, que serán, dicen, quienes se encargarán de orientar y satisfacer las legítimas aspiraciones de la ciudadanía a través de un formalizado Estado de Derecho al margen de los valores que le son inherentes. En realidad, con esta forma de proceder se termina por secuestrar la voluntad del pueblo con toda clase de promesas que normalmente no se materializan, pero que permiten a la minoría privilegiada asumir mayores cotas de mando y control social a través de unos procedimientos que se manejan arbitrariamente tantas veces sin la más mínima censura.

Durante cierto tiempo, con gobiernos de uno y otro signo, en muchos países del mundo el miedo a la verdad y el temor a la libertad han caracterizado la vida social y la vida pública. Con más o menos aparato, con más o menos solemnidad, se ha intentado, por todos los medios al alcance, utilizar al pueblo, para los objetivos, a veces inconfesables, de la tecnoestructura. En lugar de escuchar al pueblo, en lugar de animar a que la ciudadanía tome mayor conciencia de su papel en el sistema democrático, en lugar de trabajar en el contexto de un Estado material de Derecho exigente, en lugar de propagar a los cuatro vientos que los ciudadanos han dejado de ser sujetos inermes para ser los protagonistas de la política, con no poca frecuencia se canaliza la buena fe del pueblo hacia los caminos de la manipulación y de la propaganda oficial, hacia ese mensaje que tanto réditos políticos produce, sobre todo en los pueblos más dominados: no os preocupéis de nada, confiad en nosotros, que sabemos hacer lo correcto y lo que más os conviene en cada caso. Vaya si lo saben: controlar, controlar y nada más que controlar, más abiertamente, más sigilosamente.

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