Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
Los primeros meses del gobierno Trump están siendo un paseo militar para el presidente americano. En el Partido Demócrata apenas se escuchan voces que pongan en cuestión las políticas trumpistas por muy disparatadas que parezcan a un sector importante de la opinión pública, y más aún a quienes conocen sus efectos de la errática subida y bajada de los aranceles, que efectivamente tendrá consecuencias muy graves para la Unión Europea, China y la mayoría de los países Latinoamericanos… pero también a Estados Unidos, como empiezan a advertir los que aplaudían los anuncios de Trump y firmaba decretos en público para recibir el aplauso de sus seguidores.
Cuando se cumplen tres meses de su toma de posesión, le ha salido un adversario. Una institución, una de las más prestigiosas de Estados Unidos: la universidad de Harvard, que encabeza la lista de la Ivy League, las ocho universidades más importantes del país.
En el caso de Harvard, las ayudas eran de 2.200 millones de dólares, y Trump ya ha procedido a su anulación
Mientras otras han callado ante los anuncios de Trump sobre cómo tendrían que actuar y comportarse las universidades, el presidente de Harvard ha plantado cara al presidente norteamericano. Lo que no hizo Columbia, pero es probable que tras el desafío de Harvard, se pueda producir una reacción en cadena que permita que deje de sentir vergüenza gran parte de la familia docente que apuesta firmemente por la educación y no piensa ceder ante las exigencias de Trump.
Alentado por las manifestaciones antisemistas que se han producido en varios campus para protestar por la guerra de Gaza y los ataques indiscriminados de Israel, Trump ha prohibido las manifestaciones en las universidades y anulado las políticas que promovían la diversidad social y el respeto a la multiculturalidad. Obliga a aceptar sus nuevas normas bajo la amenaza de que, de no hacerlo, el gobierno reduciría o incluso anularía sus ayudas y subvenciones.
En el caso de Harvard, las ayudas eran de 2.200 millones de dólares, y Trump ya ha procedido a su anulación.
El rector de la universidad no se ha amilanado, pero sí ha hecho una advertencia: Harvard es un referente mundial en investigación, sobre todo el campo de la salud, y de sus laboratorios han salido medicamentos que hoy son básicos para la sanidad.
La comunidad científica americana apoya a Harvard y en otras universidades empiezan a producirse movimientos críticos con el nuevo gobierno. También en el Partido Demócrata, al fin, se advierten señales de contrariedad. Pero no cabe engañarse: un sector importante del trumpismo siguen apoyando al presidente. Lo considera un referente de la seguridad nacional, y el principal defensor de la identidad del patriota estadounidense, que sufre el riesgo de ser diluida por la llegada masiva de ciudadanos de diferente origen, cultura, religión y color de piel.
No les parece mal que además de expulsar a los inmigrantes ilegales, en las universidades se plante cara a la diversidad… aunque eso signifique un retroceso en la investigación.
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