Benito Iglesias
España no aguanta más, ¡elecciones ya!
La fórmula del plato de Harvard para la comida es un cincuenta por ciento de verduras y legumbres, una cuarta parte de hidratos de carbono y otra cuarta de proteínas, en cantidades suficiente para que a aquellos que después de comer tienen que reincorporarse al trabajo no le suenen las tripas. El debate abierto es si esta modalidad de comer va a desterrar al menú del día de tres vuelcos, primero, segundo y postre, y que es también la base de la dieta mediterránea.
En ambos casos es preciso que estén bien cocinados y en el segundo no se pase con los derivados del cerdo, tan sabrosos. Lo importante es que haya ofertas para todos, porque no necesita las mismas calorías un trabajador de un polígono industrial o del campo que un trabajador de cuello blanco. Bienvenido el plato de Harvard para aquellos que cada vez comen menos y cuidan su dieta y larga vida al menú del día que tantos buenos momentos ha proporcionado de mesa y charla.
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