Sonia Torre
UN CAFÉ SOLO
Dejar ir
SUEÑOS DE OLIMPIA
Loable el gesto del competidor ucraniano, Vladyslav Heraskevych, al lucir un casco con 20 deportistas y entrenadores compatriotas, fallecidos en la guerra contra Rusia. Un conflicto que está diezmando a una generación de jóvenes de ambos bandos, por empeño del zar Vladimir Putin y del pelele occidental Volodimir Zelenski.
Pero la norma 50 de la Carta Olímpica en los Juegos reza: “No se permite manifestación o propaganda política”. Si entendemos el derecho a la protesta del trineista ucraniano también él debe asumir las consecuencias. El COI le impidió participar con ese casco. Heraskevych priorizó el compromiso nacional a la competición.
La propia presidenta del COI, Kirsty Coventry, le propuso competir y enseñar después el casco -algo también prohibido por la Carta- para no mezclar ámbitos. Porque el ucraniano está en los Juegos como deportista y no como líder nacionalista. Y si él se empeña en hacerlo ¿por qué no pueden también los rusos, obligados a concursar sin nombre ni bandera?
No hay intención política, evidente, pero el COI prohíbe toda representación de símbolos rusos.
Heraskevych se negó. Después convocó a los medios y acusó al COI de doble vara de medir, por “permitir a una canadiense lucir un lema a favor de Biden” y “a los rusos su bandera”. Removiendo Milán con Santiago no encontramos prueba de lo primero -ni canadiense, o siquiera estadounidense- y sí un caso peculiar en lo segundo.
No fue un ruso -solo hay 13 admitidos- quién sacó su bandera, sino un italiano. Roland Fischnaller (snowboard) portó en el casco las enseñas de los países de sus seis Juegos: Rusia, China, Corea, Italia y Estados Unidos. A modo de una maleta de viaje.
No hay intención política, evidente, pero el COI prohíbe toda representación de símbolos rusos.
Imaginen que la excepcional esquiadora estadounidense Lindsey Vonn tuviese mejor suerte en estos Juegos de Invierno. Si, pese a tener una rodilla con un ligamento roto, hubiese terminado la competición, logrado el podio o incluso la victoria, las redes sociales se inundarían con su hazaña.
Tamaña proeza se usaría para justificar esa filosofía barata de “supera tus límites”, “no escuches a quién te impide brillar”, “haz caso a tu corazón”… y tantas mamonadas que están reclutando un ejército de deportistas domingueros lesionados. Y al ser mujer, con la ración añadida del “emporedamiento” y “de romper el techo de cristal”.
Pero no. La triple medallista olímpica y ocho veces campeona mundial cayó a los pocos segundos de comenzar su descenso y se rompió una tibia, terminando de forma trágica y radical sus quintos Juegos invernales.
Lo intentó. Salió mal. ¿No es así la vida? Responsabilizarse de nuestras decisiones, sin culpar a la sociedad o a los demás.
Así que las redes se llenaron de críticas por su “insensatez”, su “inconsciencia” y ese “pésimo ejemplo a los jóvenes, al anteponer la gloria a la salud”.
Ni tanto ni tan poco. En primer lugar, la deportista se cayó por una mala salida de una puerta -el banderín a sortear- por enganchar un brazo y no por culpa de la rodilla. Lo cual no descarta que la articulación lesionada afectase a su técnica o forma de esquiar.
En segundo lugar, Lindsey Vonn es una experta profesional. Como tal, antes de los Juegos se reunió con los médicos y valoró los riesgos posibles. Escuchó a todos y decidió participar, sin presiones de marcas, del estado o “del patriarcado”. Algo imposible en Arabia Saudí.
Lo intentó. Salió mal. ¿No es así la vida? Responsabilizarse de nuestras decisiones, sin culpar a la sociedad o a los demás.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Sonia Torre
UN CAFÉ SOLO
Dejar ir
Xabier Limia de Gardón
ARTE ET ALIA
Identidade e matriz estranxeira, segundo Jesús Costa
Daniel Montero
SUEÑOS DE OLIMPIA
Heraskevych, patria o trineo en los Juegos
Román Pedreira Jordedo
DIARIO LEGAL
Multas en vehículos de empresa: ¿quién paga y quién puede recurrir?
Lo último
PLANES EN OURENSE
Agenda | ¿Qué hacer en Ourense hoy, lunes 23 de febrero?
ESQUELAS DE OURENSE
Las esquelas de este lunes, 23 de febrero, en Ourense