Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
El ángulo inverso
Escribe el insigne Jesús Taboada Chivite, que estudió su obra y reivindicó su figura “se ha dicho que se mata con un arma, con unas palabras, con un silencio. Este último asesinato es el más refinado y definitivo”, añade contra esta desmemoria injusta recuperamos ahora la obra de Eloy Luis André.
A los 23 años ya era catedrático del instituto de enseñanza media de Ourense. Logró una pensión para la una universidad alemana
Era imprescindible. Luis André es la mejor mente que vió la comarca verinense y me atrevo a decir que una de las mejores de este trozo de mundo galaico.
Cierto es que la biblioteca de Verín fue la protagonista. La biblioteca de Verín ha sido un modelo para las bibliotecas de todo el Estado. Vicente Justo y Aurora Prieto, sus responsables le dan un gran dinamismo y con frecuencia celebran actos culturales que enriquecen el alma herida de este valle de Monterrei.
Al ceder la familia de Don Eloy el material de este hombre sabio, se puso en marcha la edición del manuscrito “As curvas melódicas da fala”. La dinámica alcaldesa de Vilardevós no dudó en poner en marcha la edición del manuscrito.
Hablemos de Eloy Luis André, estudió en Salamanca y pronto se sintió atraído por la filosofía alemana. Era muy crítico “es un atentado para la convivencia”. A los 23 años ya era catedrático del instituto de enseñanza media de Ourense. Logró una pensión para la una universidad alemana. Le fascinó Spinoza, el filósofo holandés que él investigó y descubrió que sus orígenes eran de un pueblo de Cualedro. Había nacido en Mourazos, pronto se afincó en Vilardevós, ese pueblo literario que cantó el olvidado Silvio Santiago. Siempre fue un disidente en aquella Galicia del pasado siglo que él definió como “Galicia tierra de tiranos”. Se ha escrito mucho sobre él, lo que apenas se ha contado es que fue un feminista convencido. Escribió sobre la mujer galaica “deusa de novia e escrava cando se casa”. Su historia con Unamuno, fue su maestro y su confidente. Cierto es que se rompió la amistad cuando el sabio verinense descubrió que había tomado muchas ideas de sus libros. Estuvieron años sin hablarse. Cuando llegó a Madrid, lo definió como “muito predicador e pouco trigo”. No está de más acercarse a la obra de este pensador vigente y valioso.
(De niño escuché muchas veces hablar a mi abuelo del ingeniero España. Él sostenía que había sido un asesinato. Era 1927 y el ingeniero viajaba de A Gudiña a Verín. El automóvil cayó por un barranco en una curva maldita. Fernández España falleció. La clave era “la variante André”. Aquellos días se decidía el trazado del tren desde Puebla de Sanabria. Don Eloy diseñó que el tren pasase por Verín, Xinzo y entrase en Portugal. Lo cierto es que los caciques verinenses, por oscuros intereses no querían esa opción. En el inconsciente colectivo de la comarca está esa herida. Cierto, Verín sería hoy una próspera y gran villa).
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