Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Café con Amancio Ortega en Zara
TRAZADO HORIZONTAL
En España llevamos varios años escuchando cuentos chinos de extremada osadía por la gravedad de las mentiras. El sanchismo representa a la perfección el significado de la expresión “cuento chino”, que consiste en la versión oficial de la realidad que el poder le da a la sociedad cuando en verdad se trata de un relato sesgado a favor del régimen que incurre a menudo en la falsedad manifiesta y premeditada. Eso ha quedado demostrado con los sucesivos casos de corrupción, porque inicialmente se tacharon de mentiras de la extrema derecha en manos de las jueces fachas y los pseudomedios críticos que Moncloa trata de neutralizar por ley, lo que resta calidad democrática. Sin embargo, poco a poco la UCO y los jueces han sustanciado que tan mentira no sería si se ha juzgado ya al Fiscal del borrado y terminarán en juicio otros asuntos de tanta o mayor gravedad en la mente de todos, incluida la fontanera cloaca. Realmente, la ciudadanía tiene la sensación de que la Legislatura se ha convertido en un gran cuento chino sin mayoría, sin Presupuestos y paralizada por la obsesión de perpetuidad de Sánchez retrasando cuanto pueda un adelanto electoral inevitable a costa del bien común y el interés general.
Resulta atrevido agitar los extremos como argumento ante la falta de ideas para basar en la propaganda el discurso electoral
El último cuento chino es el viaje de Estado de los Reyes a China, una dictadura comunista donde las libertades están a merced del régimen totalitario, incluida la libertad de prensa. El Gobierno ha enviado al jefe del Estado a China en un momento geopolítico muy inoportuno, simplemente para reforzar la posición internacional de Sánchez, alineado con lo que él llamaría Internacional de la extrema izquierda. No se trata de censurar el viaje de los reyes de España a China, que pueden y deben ir para reivindicar el respeto a los derechos humanos en aquel país y para defender a las empresas españolas, sino de expresar el mal momento escogido por Moncloa, necesitado de equilibrios internacionales frente a Trump para justificar la política exterior errática entregada al eje global equivocado por puro cálculo político interno. La falta de peso internacional de España es un hecho objetivo cuando se comprueba que nuestro país no cuenta en las grandes decisiones sobre Ucrania y Gaza. La propia Unión Europea es la que dispone sobre la diplomacia comunitaria, incluidos los aranceles, siendo el viaje de los Reyes otro estrambote libre de Pedro el estadista.
Para el sanchismo el cuento chino lo representan el PP y Vox, agitando el miedo a la extrema derecha de dos partidos con impecable trayectoria democrática tan respetable como la del PSOE. Equiparar los pactos del PP con Vox a los pactos de Sánchez con los herederos políticos de la banda terrorista de extrema izquierda llamada ETA y los golpistas condenados por el Supremo no deja de ser una falsa moneda tirada al aire para ver si la masa votante compra ese disfraz de la verdad en forma de bulo. En democracia, las izquierdas y las derechas son legítimas desde la moderación al extremismo si no traspasan los límites constitucionales ni el Código Penal. Por eso resulta atrevido agitar los extremos como argumento político con el que suplir la falta de ideas para basar en la propaganda el discurso electoral. España no puede estar sometida al cuento chino político, porque corre el riesgo que contaminar la convivencia y el logro del bienestar. Cualquier gobierno, sea de derechas o de izquierdas, debe gobernar para todos una vez elegido. Y eso es algo que la clase política española olvida, sobre todo la que actualmente habita el reino del poder. En este sentido, la Casa Real también debiera valorar si ha sido conveniente para la imagen internacional de España y de los propios Reyes un viaje a la república popular china por su significado y por el alineamiento que supone en el bloque no extensible a la democracia occidental que representamos. El republicanismo nostálgico que tanto critica el exilio del Emérito en Abú Dabi y las donaciones millonarias, también debería poner reparos sobre lo que China representa en un mundo global más allá del negocio económico y empresarial. Se percibe, pues, un favoritismo hacia intereses privados en este viaje a China, que, salvando la institución de la Corona, representa dudas de negocio con la actividad particular de Zapatero y sus lobbys afines, tal y como ocurre con Venezuela. El cuento chino no puede alcanzar un viaje de Estado como el de los Reyes. Comprometer a la Monarquía en esta visita de Estado ha sido un dislate diplomático que no reporta beneficio a España como nación y a los españoles como pueblo. Cuando se abran las urnas, los españoles dejarán claro que no quieren más cuentos chinos como el vivido en el tardosanchismo.
Visto para sentencia el juicio del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, sólo queda conocer qué dice la Justicia sobre la filtración de datos personales del novio de Ayuso. García Ortiz debe esperar a finales del 2025 o comienzos de 2026 para conocer si el Tribunal Supremo le condena o no. Sin embargo, el que ha dictado sentencia es Pedro Sánchez, que en el diario independiente de la mañana-tarde-noche (y madrugadas) ya dijo que "es inocente". Pedro el juez también quiere influir y mandar en el poder judicial, porque no tiene bastante con el ejecutivo y con ignorar el legislativo, pues perdida la mayoría ya manifestó que gobernaría a espaldas del Congreso. La sentencia del fiscal, según el magistrado Sánchez, es de absolución, porque de lo contrario tendría que desprenderse de quien ejerce como fiscal de la familia sanchista al igual que la abogacía del Estado ejerce de abogado defensor. En 2026 también conoceremos el fallo de la UE sobre la amnistía. De momento balón de oxígeno para Sánchez porque, aunque pone pegas, el abogado de Tribunal considera que la medida no incumple preceptos europeos en malversación, justo lo contrario de lo que dice el Supremo.
Carlos Mazón compareció en la comisión de investigación de la dana de las Cortes Valencianas, a la que Sánchez no acudió. Y lo ha hecho bajo la presión de la oposición y la brunete mediática sincronizada, pues con la dimisión no parece bastar. En su línea, Carlos Mazón ha explicado su verdad, que en opinión de PSOE y Compromís es una gran mentira. El todavía president valenciano ha esbozado la parte de responsabilidad que tiene Sánchez en las consecuencias de la riada, pero eso no importa a la otra mitad porque de lo que se trata es de urdir un relato para forzar elecciones en aquella comunidad mientras Pedro las evita en España. PP y Vox siguen negociando el relevo del dimitido y avergonzado Mazón sin adelanto electoral bajo la coacción de manifestaciones políticas en las que se usa a las víctimas. Todo parece indicar que habrá acuerdo de investidura con Juan Francisco Pérez Llorca, lo que provoca la rabieta socialcomunista con el eslogan de que los populares caen en manos de la ultraderecha. La ultraizquierda que gobierna con Sánchez no cuenta; sólo cuenta el “extremismo” de la oposición para seguir en el poder.
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