Imagine

Publicado: 02 oct 2025 - 00:10
Opinión en La Región

Un sábado por la tarde, el Real fue vapuleado por su eterno rival el Atlético; pienso en los fallos de mi Real tras ir ganando 1-2. Imagino cómo se pudo gestionar el marcador… y de súpito me pongo a escuchar “Imagine” de John Lennon. A partir de los primeros compases de la canción, tan universal como mundialmente reconocida, que marcó una época, no pierdo el tiempo en imaginarme lo futbolístico, sólo actualizar lo que la letra de la canción dice. Con “Imagine”, de J. Lennon, podemos imaginarlo todo. Porque con su letra nos traslada a “imaginarnos que no hay cielo, que no hay infierno, que todos somos iguales y podemos vivir en paz. “Imagine” –un himno a la paz y a la hermandad- Lennon propone un mundo sin religión, sin países y sin propiedad privada. Es una llamada a la hermandad global, invitando a imaginar un mundo sin fronteras, religiones, naciones o posesiones materiales que dividen a la humanidad”.

¡En fin! Una imaginación, que no deja de sonar como una bonita, tierna y exitosa canción, mundialmente escuchada, pero lo que dice dista de la realidad actual del mundo. Lennon le puso letra y la cantó, más por el deseo de lo que quería que fuese su mundo. Una alegoría. Estamos igual con los conflictos que tenemos ante nosotros: Existe cielo porque hay infierno, ya que no pueden habitar al mismo sitio los buenos y los malos. Las desigualdades de todo tipo, de los que habitamos en el planeta tierra, que condujo a que el azar haya beneficiado más a unos que a otros, según en qué continente y país nos tocó vivir. El conflicto que conlleva la existencia de religiones y credos, al ser motivo de incomprensión y odio por el que menos se piense. Cuando la propiedad privada trata de anexionar y amasar cada vez más para menos población. Las fronteras son motivo de guerras y masacres, sin motivos convincentes, etc., la “Imagine” de Lennon estuvo bien inspirada, apta en su momento y hoy.

Naciones divididas: Para qué naciones. Religiones que nos contagian: Para qué religiones. Dinero: Distingue entre ricos y pobres. Fronteras: Separan, no unen y no se respetan… ¡Imaginemos!

Imaginemos un mundo en el que no existan pecadores, en el que todos seamos iguales de guapos o feos, que no haya guerras comerciales, bélicas, religiosas, ni creencias, para que nada sea digno de estigmatización; fronteras invisibles a la percepción humana… ¿Y no sería aburrido? El mundo de “Imagine”, ideal, resulta a todas voces imposible, mientras la especie humana sea tal, y por lo tanto pecadora, ambiciosa, religiosa, materialista, etc. Siempre nos queda la filosofía. Por ella comprendo, que el filósofo cree en la razón y el poeta en la locura. Y hoy la filosofía está en mínimos cuando debiera estar en máximos, según mi admirado filósofo y escritor José Antonio Marina, que además defiende que “habría que pararse ya a reflexionar para comprender”. Una de las frases de Marina, dichas hace unos días en Vigo, fue: En 2050 va a haber una nueva especie humana, mezcla de biología y nuevas tecnologías; advirtiéndonos de ciertos aforismos enraizados en la sociedad, como que “hay que respetar todas las ideas…” Pues no se puede respetar la idea de los que quieren matar a determinado niños por el color de su piel, pongamos por caso. De ahí la importancia de aplicar la razón. ¡Qué difícil es aplicar la razón! Será por ello que Lennon se “Imagine”, un mundo tal como lo canta.

Naciones divididas: Para qué naciones. Religiones que nos contagian: Para qué religiones. Dinero: Distingue entre ricos y pobres. Fronteras: Separan, no unen y no se respetan… ¡Imaginemos! Todo ello convierte a la política en un campo de batalla emocional, donde el más poderoso -no por su razón- pesa más que los argumentos. Y al final se recurre a las armas.

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